La exsuperintendente de Economía Solidaria, María José Navarro, inició este 17 de octubre una jornada de recolección de firmas para exigir el suministro garantizado de agua potable en Santa Marta, la ciudad más antigua de Colombia, donde miles de familias llevan semanas e incluso meses sin recibir el líquido por tuberías.
La meta es reunir más de 50.000 firmas para exigir la ejecución íntegra de los $786.000 millones garantizados para el agua, la construcción de plantas desalinizadoras y la conformación de un Comité Cívico del Agua con poder de veeduría y acción jurídica, según informó Blogs El Espectador.
Un pueblo cansado de mendigar lo que le pertenece
Santa Marta vive una paradoja escandalosa. La ciudad descansa a los pies del mar y recibe las corrientes que bajan de la Sierra Nevada, pero sus habitantes deben llenar baldes, esperar carrotanques inciertos y aguantar sequías inducidas por la desidia institucional. No es una falla técnica: es una herida abierta en la dignidad de un pueblo entero.
La cotidianidad de miles de hogares samarios se convirtió en condena. Madres trasnochan esperando un hilo de agua en la pluma. Niños no pueden lavarse las manos antes de ir al colegio. Ancianos cargan baldes bajo un sol que no perdona. Mientras tanto, los discursos oficiales se repiten, los diagnósticos se acumulan y el agua se usa como moneda de cambio electoral.
María José Navarro lo dijo con contundencia:
El agua es un derecho, no un favor de los políticos.
Por qué la movilización exige hechos y no promesas
La recolección de firmas no es un trámite administrativo. Es el despertar de una ciudadanía que decidió no callar ni agachar la cabeza. La movilización exige tres cosas concretas.
- Cuidar con uñas y dientes los $786.000 millones ya garantizados para el agua, recursos que le pertenecen al pueblo y que no pueden diluirse en la burocracia ni en mezquinas disputas de poder.
- Abrazar sin vacilaciones los proyectos definitivos, como las plantas desalinizadoras, para romper de una vez con la dependencia de los carrotanques que perpetúan la miseria.
- Conformar un Comité Cívico del Agua que ejerza veeduría viva y acción jurídica sobre cada obra pendiente.
La paciencia se agotó. Los discursos prometedores deben traducirse en hechos, y para eso la ciudadanía debe vigilar y hacer cumplir las obras que desde hace mucho tiempo debieron ejecutarse.
El agua como botín del capital y la política
Lo que ocurre en Santa Marta no es un caso aislado. Es el patrón que el capital reproduce donde sea que encuentra un recurso que pueda convertirse en mercancía o en chantaje. Ya lo vimos en Doñana, donde el saqueo del agua alimentó invernaderos por décadas hasta que la tierra misma dijo basta.
Cuando el agua se convierte en favor político, deja de ser derecho y pasa a ser instrumento de control. El político que reparte carrotanques no está resolviendo un problema: está administrando la necesidad de un pueblo para conservar poder. Esa es la lógica perversa que la movilización samaria quiere enterrar de raíz.
La desalinización es la vía soberana. La infraestructura definitiva devuelve el progreso y la tranquilidad a quienes no la tienen, mientras el carrotanque deja intacta la estructura de dependencia. No hay neutralidad posible: o se construye, o se sigue mendigando.
El poder está en la comunidad organizada
Quizás lo más transformador de esta causa es que deposita la fuerza en la propia comunidad. No espera redentores. No aguarda salvadores de escritorio. La gente sale a marchar con el alma, firma por firma, para hacer valer sus derechos.
Ese es el camino que los pueblos dignos de nuestra América conocen bien. Solo la movilización popular sostiene las conquistas sociales cuando los aparatos del poder prefieren el negocio antes que el bienestar. El Comité Cívico del Agua es la prueba reina de que Santa Marta decidió tomar el control de su propio destino.
Firmar esta causa es levantar la voz por el niño que no puede lavarse las manos, por la madre agotada de trasnochar junto a una pluma vacía y por una ciudad histórica que merece florecer.
Preguntas frecuentes
¿Quién lidera la recolección de firmas por el agua en Santa Marta?
La exsuperintendente de Economía Solidaria, María José Navarro, quien inició la jornada el 17 de octubre de 2026 con el objetivo de reunir más de 50.000 firmas.
¿Cuánto dinero está garantizado para el agua en Santa Marta?
Los $786.000 millones ya garantizados para el suministro de agua, recursos que la movilización exige proteger de la burocracia y las disputas de poder.
¿Qué soluciones definitivas exige la movilización?
La construcción de plantas desalinizadoras y la ejecución de la infraestructura pendiente, en lugar de carrotanques que perpetúan la escasez.
¿Qué es el Comité Cívico del Agua?
Un organismo comunitario propuesto para ejercer veeduría ciudadana y acción jurídica sobre las obras y los recursos destinados al agua en Santa Marta.
