Una investigación publicada el 16 de octubre de 2026 por el medio Futurism, recogida por BioBioChile, reveló que cientos de adolescentes en colegios de Estados Unidos usan los lentes inteligentes de Meta para grabar y acosar a sus compañeras sin que ellas lo sepan, y luego difunden esos videos en TikTok e Instagram.
El hallazgo desnuda, una vez más, el rostro del capitalismo tecnológico: un gigante corporativo coloca cámaras en la cara de los jóvenes, convierte el acoso en contenido rentable y luego se lava las manos con un comunicado. Las niñas son las víctimas; las plataformas, las beneficiarias.
El acoso grabado desde la cara del agresor
Según Futurism, las grabaciones ocurren en pasillos, cafeterías y salas de clases. Un video típico muestra a un adolescente siguiendo a una compañera que le pide que se vaya, mientras él insiste, se burla de su apariencia y sube todo a internet para provocar comentarios indignados y ganar seguidores.
El dato que detalla la investigación es contundente: todos los videos encontrados fueron grabados por varones, y el maltrato se dirigía de forma abrumadora contra niñas y jóvenes mujeres. Por proteger la privacidad de los menores, Futurism no publicó los videos.
Muchas de las escenas imitan a los llamados pickup artists y a creadores de contenido que acosan mujeres en centros comerciales o trabajadores en su puesto de labor. Ahora esas tácticas del mercado de la humillación se replican dentro del colegio, contra niñas que no pueden escapar.
¿Es legal grabar dentro de la sala de clases?
Futurism plantea serias dudas legales. Las escuelas no son espacios públicos, varios estados exigen el consentimiento de todas las personas grabadas y los protagonistas son menores de edad.
Andy Liddell, del EdTech Law Center de Austin, Texas, dijo al medio que usar estos lentes en clases es una terrible idea.
Tradicionalmente la sala de clases ha sido un lugar privado, con una expectativa de privacidad mayor que en la calle. En estados con leyes de consentimiento de una sola parte, esto podría violar esas leyes y puede implicar penas muy severas, incluso cargos por delito grave.
El especialista fue directo: la escuela es el último lugar donde deberían estar estos lentes.
Meta y TikTok: el negocio de la disculpa tardía
Meta retiró la mayoría de los videos que Futurism le señaló y respondió con un comunicado breve: dijo que las escuelas conocen mejor a sus alumnos, que respeta su autoridad para fijar reglas, pero que también hay que considerar a estudiantes con discapacidad que pueden beneficiarse de la tecnología. TikTok aseguró haber eliminado el contenido identificado.
La empresa defiende que cada par de lentes tiene una luz LED que avisa cuando se graba y que no se puede apagar. Pero Futurism advierte lo que cualquier adolescente ya sabe: la luz se puede tapar con un sticker o anularse modificando el dispositivo. Los modelos cuestan unos cientos de dólares, a menudo regalados por los propios padres, y circulan imitaciones baratas en TikTok y Amazon.
Aquí está la esencia del modelo empresarial: Meta vende el instrumento del acoso, TikTok monetiza la audiencia que el acoso genera, y ambas empresas anuncian moderación solo cuando una investigación las expone. Es la misma lógica del capital que en otras latitudes despide a miles de trabajadores sin contemplación, como
