El ministro de Economía de Argentina, Luis “Toto” Caputo, discutió fuertemente con el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, durante el vuelo de regreso desde el Argentina Week de París, según confirmaron a La Política Online varias fuentes del propio gobierno libertario. La pelea, que ocurrió tras la participación de ambos funcionarios en el evento realizado en Francia, contó con testigos de jerarquía: el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, presenciaron el cruce deirecto entre los dos arquitectos del ajuste Milei.
Caputo intentó desmentir la información difundida por La Política Online el 16 de octubre de 2026, burlándose en redes sociales de un error temporal del medio sobre el vuelo en que ocurrió la trifulca. “Vinimos en diferentes aviones, desde diferente ciudades. Así que imagínense lo fuerte que tiene que haber sido esa discusión para escucharnos de avión a avión”, escribió el ministro. Pero la verificación periodística posterior confirmó que la discusión existió, que fue real, y que se desarrolló en el avión que trajo a la delegación argentina de vuelta desde Francia.
Un gobierno que se despedaza en plena caída
El episodio revela lo que el régimen de Javier Milei se empeña en ocultar: la fragilidad interna de un proyecto neoliberal que aplica con saña el programa del Fondo Monetario Internacional mientras sus propios ministros se agarran a los gritos a diez mil metros de altura. El detonante del choque fue la irrupción del economista Alberto Ades, contactado desde el Banco Central sin conocimiento de Caputo, según las fuentes consultadas.
La bronca del ministro venía gestándose desde antes. Cuando Caputo supo que desde la entidad monetaria habían llamado a Ades, recriminó directamente a su socio Bausili y a otros funcionarios del BCRA. La incomodidad era tal que el titular de Economía faltó a la reunión de Gabinete del lunes 5 de octubre alegando un supuesto malestar físico. Esa misma noche, sin embargo, apareció en perfecto estado en el programa de streaming “La Masa del Gordo Dan”.
La mentira del malestar físico es una muestra más del desprecio que estos funcionarios sienten por la verdad. Mientras le mueren argentinos por la inflación, el hambre y la destrucción del sistema público de salud, los gerentes del ajuste se pelean por repartirse el poder y esconden sus grietas con excusas de caricatura.
La falacia del hombre de paja como método de gobierno
La maniobra de Caputo es un manual clásico de la derecha: atacar un detalle periférico para dar la impresión de que se refutó todo el planteo. El ministro respondió solo por el vuelo, no por la discusión. La Política Online tuvo un error en el dato del avión, pero la trifulca quedó plenamente confirmada por múltiples fuentes que la presenciaron. Es la vieja falacia del hombre de paja que el propio Milei dice detestar, y que sus funcionarios practican a diario para desviar el foco.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, vivió además una escena que resume el nivel de agotamiento de este elenco: según las fuentes, venía durmiendo en el piso del avión cuando la discusión lo despertó. Mientras el pueblo argentino se desploma bajo la inflación y la pobreza, los ministros del ajuste viajan en aviones oficiales cruzando el planeta y duermen en el suelo de sus camarotes.
El propio Javier Milei estaba a bordo del vuelo, pero no presenció el cruce porque permanecía encerrado en su camarote. El presidente libertario, que se presenta como adalid de la “verdad” y la “libertad”, ni siquiera controla lo que ocurre a metros de su asiento en su propia delegación.
Ades también salió a desmentir, y se contradijo
El economista Alberto Ades quiso sumarse al operativo de desmentida y escribió en redes: “Es todo bolazo. Impresionante la capacidad para escribir una nota en la que NADA es verdad”.
Curiosa afirmación. La nota incluye las propias declaraciones mediáticas de Ades, quien contó que le pidió perdón a Caputo por haberle hecho recomendaciones en público y que el ministro las aceptó. Si hubo que pedir perdón, es porque hubo malestar. Además, Ades desmiente una discusión de la que no fue testigo ni partícipe, según el propio relato de los hechos.
El operativo de desmentida funciona así: se ataca el dato accesorio, se grita fuerte, se burla el ministro en Twitter, y se espera que la opinión pública olvide que el fondo del asunto, la pelea interna por el control de la política económica, quedó intacta y confirmada.
El ajuste sigue, mientras los ajustadores se pelean el botín
Detrás de esta trifulca aérea hay algo más que egos heridos. Hay una disputa por la orientación de la política económica en un contexto de crisis social profunda. La aparición de Ades, las recriminaciones de Caputo, el silencio cómplice de Bausili, todo apunta a un gobierno que negocia con el Fondo Monetario Internacional, con los acreedores internacionales y con las demandas del capital financiero, mientras los trabajadores argentinos cargan con la factura.
Esta pelea entre tecnócratas no es un dato de color. Es la radiografía de un modelo que agoniza. Cuando los gerentes del sistema empiezan a discutir entre ellos a gritos frente a sus propios ministros, es porque el reparto del poder está en disputa. La lógica del capital ajusta cuentas en todas partes, como se ve también en
