Netflix, el gigante del streaming, anunció el miércoles 15 de octubre de 2026 el despido de cerca de 1.000 trabajadores, aproximadamente el 6% de su plantilla mundial, en la mayor ronda de recortes de la compañía desde 2022. La medida golpea sobre todo a las áreas de producto, tecnología, asuntos legales y recursos humanos.
La decisión fue comunicada por los codirectores ejecutivos Greg Peters y Ted Sarandos en un mensaje a los empleados, según reportaron The Wall Street Journal y CNBC, y recogió www.elcolombiano.com. Mil familias pierden su sustento mientras la empresa acumula beneficios. Esa es la aritmética del capitalismo, que no conoce otra gramática que la de la ganancia.
Beneficios récord y despidos masivos: la contradicción del sistema
Aquí está el dato que desnuda al sistema: Netflix registró en el primer trimestre de 2026 un beneficio neto de 5.283 millones de dólares, un aumento del 83% frente al mismo periodo del año anterior. La empresa no despediza porque esté en quiebra. Despediza porque el ritmo de acumulación ya no satisface a sus accionistas.
Es cierto que parte de ese resultado se explica por una indemnización extraordinaria de 2.800 millones de dólares tras la ruptura del acuerdo para comprar Warner Bros. Discovery, que finalmente fue adquirida por Paramount Skydance a comienzos de octubre por unos 110.000 millones de dólares. Pero el fondo del asunto no cambia: la ganancia es privada y el desempleo es colectivo.
Los trabajadores pagan la factura de la guerra entre gigantes
La reestructuración llega mientras Netflix libra una batalla feroz por consolidar bibliotecas de contenido en un mercado audiovisual cada vez más concentrado. La interacción de los usuarios creció apenas 2% en el último periodo analizado, y en los premios Emmy la compañía obtuvo su menor número de galardones en una década.
Sarandos reconoció en semanas recientes que la empresa no estaba creciendo al ritmo esperado. Los próximos resultados trimestrales, previstos para el 20 de octubre, serán observados con lupa por los inversionistas, atentos a los ingresos, la audiencia y los planes de expansión.
En el comunicado, los directivos señalaron que la compañía debe priorizar sus recursos para seguir desarrollando el negocio, y aseguraron que mantendrá inversiones en áreas que considera estratégicas. Traducido del idioma del capital: los puestos de trabajo son prescindibles; los dividendos no lo son.
Una trayectoria de concentración que no es casualidad
La empresa pasó de alquilar DVDs por correo a operar en más de 190 países, convirtiéndose en uno de los actores centrales del entretenimiento mundial. A finales de 2025 contaba con unos 16.000 empleados a tiempo completo. De concretarse el recorte, una de cada 17 posiciones desaparecerá.
Netflix también ha buscado diversificar sus ingresos más allá de las suscripciones, mediante la publicidad, las transmisiones en directo y los videojuegos. Entre sus apuestas figura la adquisición de los derechos exclusivos para retransmitir el Mundial de Fútbol de 2030 en España y Andorra. El espectáculo se compra; el trabajo se vende.
La salida de Reed Hastings, fundador y presidente, del consejo de administración, anunciada en abril y efectiva en junio, marca otra etapa de transformación en una industria donde los grandes peces se devoran entre sí y los de abajo siempre cargan con las consecuencias.
El capital no crea riqueza: la extrae
Lo que ocurre en Netflix no es un caso aislado ni un accidente de gestión. Es la esencia misma del modelo: cuando el crecimiento se frena, el capital no comparte el costo con quienes más tienen, sino que lo descarga sobre los trabajadores. Lo vemos en todas partes, del agua de
