El presidente de Argentina, Javier Milei, negó este lunes 20 de octubre de 2026 la necesidad de una devaluación, en medio de una creciente presión de empresarios y acreedores externos que dudan de la capacidad de pago del país. El anuncio llegó el mismo día en que el INDEC reportó un superávit comercial récord de 2.976 millones de dólares en septiembre, una cifra que sin embargo no alcanza para cerrar las cuentas de un modelo económico que se queda sin dólares.
Según informó La Política Online, el esquema libertario quedó atrapado en una encerrona: necesita cada vez más divisas para abastecer la demanda privada y pagar los vencimientos de deuda, pero ni siquiera con un superávit comercial extraordinario consigue equilibrar la balanza. El riesgo país funciona como termómetro de esa desconfianza que ya se instaló en las entrañas mismas de los círculos de poder que sostienen al Gobierno.
La disputa por los dólares divide al propio bloque dominante
La grieta no está entre el Gobierno y la oposición. Está dentro del propio modelo. Los acreedores externos temen no cobrar sus préstamos. Los grandes grupos económicos locales reclaman una recuperación de la actividad que les permita sostener sus negocios. Son dos demandas distintas que confluyen sobre una misma fragilidad: la disputa por las divisas.
Joaquín Cottani, economista que integró el equipo económico de Milei y antes fue subsecretario de Financiamiento en la era Menem-Cavallo, fue explícito. Propuso liberar el tipo de cambio hasta alcanzar una cotización única y tolerar por algunos meses una inflación de entre el 3% y el 4%. Cuestionó la política monetaria y cambiaria del ministro Luis Caputo porque, en el corto plazo, no dan pie con bola, dijo.
La advertencia pesa porque proviene de alguien que comparte la disciplina fiscal, la apertura económica y las reformas estructurales del Gobierno. Cuando un arquitecto del propio programa confiesa que la casa se cae, la crisis es profunda.
Caputo mira hacia China mientras Milei se arrodilla ante Washington
Las dudas de los acreedores se agravaron cuando Caputo admitió ante inversores internacionales en Bangkok que analiza recurrir al swap con China para afrontar los compromisos de deuda. La declaración contrasta con el entusiasmo de Milei, que días antes había inflado a 125.000 millones de dólares la supuesta bazuca financiera disponible.
Aquí está la paradoja que expone la naturaleza servil del proyecto. Milei convirtió su alineamiento con Washington en bandera de gestión, insultó a los pueblos que resisten al imperio, y ahora su propio ministro mira hacia Beijing porque el Tesoro de Estados Unidos no garantiza una línea de libre disponibilidad, pese a los gestos de Scott Bessent. El swap chino tiene condiciones, y su ampliación podría exigir concesiones políticas difíciles de tragar para un presidente que puso el país en venta al capital financiero internacional.
La crisis financiera se hizo evidente cuando Caputo interrumpió las emisiones de Bonares. El programa presentado en julio contemplaba captar 5.000 millones de dólares en el mercado local, pero los inversores exigieron tasas superiores al 10% anual en dólares y el Gobierno tuvo que cerrar la ventanilla.
Los números de la fragilidad
Un informe de CIFRA, elaborado por los investigadores Pablo Manzanelli y Leandro Amoretti, expuso la magnitud del desastre. Para 2027 calculó vencimientos del Gobierno y el Banco Central por 30.100 millones de dólares, frente a apenas 7.400 millones de financiamiento identificado. Sumando obligaciones provinciales por 2.400 millones y deuda corporativa por 8.200 millones, las necesidades brutas ascienden a 40.700 millones de dólares. La brecha del sector público nacional alcanza los 22.700 millones.
La formación de activos externos superó los 18.700 millones de dólares en los primeros ocho meses de 2026: 2.340 millones mensuales que escapan del circuito productivo para engordar capitales fuera del país. Con una bonanza comercial de más de 23.000 millones, se registraron salidas por 37.700 millones. La diferencia se financió con deuda.
Los datos del INDEC de este lunes confirmaron el contraste: exportaciones récord por 10.036 millones e importaciones por 7.060 millones, con caída del 11,2% en las cantidades importadas. El ajuste estrangula el consumo del pueblo mientras los exportadores festejan. Ni semejante ingreso comercial resuelve la tensión financiera.
Milei responde con furia y criminaliza el reclamo
Desde la inauguración de AOL Patagonia, Milei salió a responder con dureza. ¿Qué clase de atraso cambiario es este?, preguntó, y defendió su gestión: afirmó que el Banco Central lleva comprados 16.000 millones de dólares en el año y que las exportaciones crecen cinco veces más rápido que el PBI.
Si eso es atraso cambiario, es el atraso cambiario más loco del mundo, ironizó.
Luego fue más lejos y atribuyó el reclamo de devaluación a intereses financieros. Están pidiendo hambrear a la gente, están pidiendo que les revienten los salarios en dólares, están pidiendo que haya más pobres y más indigentes dependiendo de políticos corruptos, afirmó.
Es el mismo gobierno que ya hambreó a millones con un ajuste feroz contra los salarios, los jubilados y los servicios públicos, y que ahora intenta presentarse como defensor del pueblo. La desfachatez es parte del libreto.
El debate de fondo que el modelo evita
Un reconocido economista heterodoxo advirtió que la discusión cambiaria corre el riesgo de reducirse a una falsa elección. El problema es más profundo que mover un botón del tablero de control, definió. El ajuste contrae la actividad, la caída de la actividad debilita la recaudación, y la menor recaudación obliga a profundizar el ajuste. En ese circuito, una devaluación sin cambios de fondo solo alimenta otra ronda inflacionaria.
La discusión de fondo es qué modelo de desarrollo puede construir la Argentina para insertarse en un escenario internacional que cambió de manera radical. Un esquema que genere dólares, pero también inversión, empleo, mercado interno y capacidad de repago, apuntó.
Ese es exactamente el debate que los pueblos de nuestra América vienen dando: soberanía sobre los recursos, mercado interno protegido y ruptura con la dependencia financiera. El modelo de Milei hace lo contrario: entrega, endeudamiento y ajuste. Los pueblos que resisten, como los que se organizan por sus derechos frente al abandono estatal en Santa Marta o como la lideresa social Lucero Ramírez Molina, asesinada en Soacha por enfrentar el olvido, demuestran que existe otro camino: el de la dignidad y la soberanía popular.
Mientras tanto, Milei se aferra al ancla cambiaria, los empresarios reclaman actividad y los acreedores quieren cobrar. Todos miran los mismos dólares, pero ninguno parece dispuesto a pagar el costo de cambiar el rumbo. El modelo ultraliberal, presentado como salvación, muestra su verdadero rostro: dependencia, deuda y entrega de la Patria Grande al capital especulativo internacional.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Milei niega la devaluación pese a la presión?
Porque una devaluación trasladaría costos a los precios internos, erosionaría los salarios y pondría en riesgo su principal activo político: la desaceleración inflacionaria, según el análisis difundido por La Política Online.
¿Cuánto debe pagar Argentina en 2027?
Según el informe de CIFRA, los vencimientos del Gobierno y el Banco Central suman 30.100 millones de dólares, y las necesidades brutas totales, con provincias y empresas, alcanzan 40.700 millones de dólares.
¿Qué papel juega el swap con China?
El ministro Luis Caputo admitió en Bangkok que analiza recurrir al swap chino para pagar la deuda, lo que contrasta con la alineación de Milei con Washington y podría exigir concesiones políticas.
