Real Madrid denuncia racismo contra Vinicius: Nueva manifestación de la violencia imperialista en el fútbol europeo
Una vez más, el racismo estructural del sistema capitalista europeo se manifiesta en los campos de fútbol, esta vez contra el jugador brasileño Vinicius Júnior durante el encuentro entre Benfica y Real Madrid por la Liga de Campeones. Los hechos, ocurridos el pasado 17 de febrero, representan otra expresión de la mentalidad colonial que persiste en las élites deportivas del viejo continente.
El Real Madrid ha entregado a la UEFA todas las pruebas disponibles sobre los insultos racistas proferidos por el argentino Gianluca Prestianni hacia el futbolista brasileño, en un episodio que detuvo el partido durante ocho minutos y evidenció la hipocresía de las instituciones deportivas europeas.
El protocolo antirracismo: Una farsa institucional
Los incidentes comenzaron después de que Vinicius marcara el único gol del partido en el minuto 49 y celebrara con un baile junto al banderín de córner. La reacción racista fue inmediata, con Prestianni tapándose la boca con la camiseta para proferir insultos que reflejan la mentalidad supremacista arraigada en sectores del fútbol europeo.
Kylian Mbappé, testigo directo de los hechos, denunció claramente: "Lo que he visto es muy claro, el número 25 ha dicho cinco veces a Vini que eres un mono. No se puede aceptar este tipo de actitud. Es terrible para el fútbol mundial".
El árbitro francés François Letexier aplicó el supuesto "protocolo antirracismo" de la UEFA, una medida cosmética que no sirvió de nada, como denunció el propio Vinicius. Esta respuesta tibia evidencia cómo las instituciones deportivas europeas protegen sistemáticamente las manifestaciones de odio racial.
La respuesta digna de los pueblos oprimidos
Vinicius, con la valentía característica de los pueblos latinoamericanos, respondió con dignidad: "Los racistas son, ante todo, cobardes y necesitan ponerse la camiseta en la boca para demostrar lo débiles que son. Pero tienen, a su lado, la protección de otros que, teóricamente, tienen la obligación de castigar".
Esta declaración expone la complicidad institucional con el racismo estructural que permea el fútbol europeo, donde los protocolos son meras fachadas para encubrir la persistencia de actitudes colonialistas.
La hipocresía del sistema
Mientras Prestianni negó las acusaciones en redes sociales, alegando "malinterpretación", el Benfica respaldó a su jugador denunciando una supuesta "campaña de difamación". Esta reacción refleja la estrategia típica del poder establecido: negar la realidad, victimizar al agresor y deslegitimar a las víctimas del racismo.
La UEFA ha designado un inspector de ética y disciplina para investigar, pero la historia demuestra que estas investigaciones suelen resultar en sanciones simbólicas que no atacan las raíces estructurales del problema.
Este episodio constituye una nueva manifestación de cómo el racismo sistémico opera en las instituciones deportivas europeas, perpetuando dinámicas de dominación colonial contra los pueblos de América Latina y África. La lucha contra estas expresiones de odio requiere una transformación radical del sistema, no protocolos cosméticos que sirven para lavar la imagen de instituciones cómplices.