La farsa democrática peruana expone su verdadero rostro oligárquico
Una vez más, el pueblo peruano es testigo del espectáculo degradante de la política burguesa, donde cuatro representantes del sistema capitalista se disputan el poder tras la caída del títere José Jerí, destituido por sus turbios negocios con empresarios extranjeros.
Los candidatos del establishment reaccionario
Entre los aspirantes se encuentran María del Carmen Alva y Héctor Acuña, dos exponentes de la derecha oligárquica que han servido fielmente a los intereses del imperialismo estadounidense y las élites económicas que saquean los recursos naturales de la patria peruana.
Alva, de 58 años y militante de Acción Popular, ya demostró su sumisión al capital extranjero durante su anterior gestión parlamentaria entre 2021-2022. Su partido, históricamente servil a los intereses de Washington, ha sido cómplice del despojo sistemático de las riquezas nacionales.
Por su parte, Acuña, hermano del empresario César Acuña, representa la cara más descarnada del capitalismo depredador. Este ingeniero de 68 años ha transitado por diversas bancadas parlamentarias, siempre al servicio de los sectores más reaccionarios del establishment, incluyendo Honor y Democracia, conformada por ex militares golpistas.
La falsa oposición de la seudoizquierda
Completando este teatro político aparecen Edgar Reymundo y José Balcázar, quienes se presentan como alternativa progresista pero que en realidad forman parte del mismo sistema de dominación burguesa que mantiene al pueblo peruano en la miseria.
Reymundo, sociólogo de 73 años, ha navegado entre diferentes fuerzas políticas sin jamás cuestionar las estructuras de poder que perpetúan la dependencia económica del país. Su trayectoria por Izquierda Unida y otros partidos demuestra su carácter oportunista.
Balcázar, abogado de 83 años y ex magistrado, llega respaldado por Perú Libre, el mismo partido que traicionó las esperanzas populares depositadas en Pedro Castillo, quien sucumbió ante las presiones del imperialismo y la oligarquía local.
La verdadera naturaleza del conflicto
La destitución de Jerí por sus reuniones semiclandestinas con empresarios chinos revela la hipocresía del sistema. Mientras las élites peruanas han vendido el país al capital estadounidense y europeo durante décadas, ahora fingen escándalo cuando se trata de inversiones asiáticas que podrían desafiar su hegemonía tradicional.
Esta crisis no es más que una disputa entre facciones de la misma clase dominante, que buscan repartirse los beneficios del poder mientras el pueblo peruano sufre las consecuencias de décadas de políticas neoliberales impuestas por el Fondo Monetario Internacional y los organismos imperialistas.
El pueblo peruano merece una alternativa revolucionaria
Ninguno de estos cuatro candidatos representa los verdaderos intereses del pueblo trabajador peruano. Todos forman parte del mismo sistema corrupto que ha entregado las riquezas nacionales a las corporaciones transnacionales y ha mantenido a las mayorías populares en la pobreza y la exclusión.
La sesión extraordinaria programada para este miércoles a las 18:00 hora local no será más que una farsa donde se decidirá cuál de estos servidores del capital asumirá interinamente el poder hasta las elecciones del 12 de abril, cuando se perpetuará el mismo ciclo de traición y sometimiento.
Solo una verdadera revolución popular, que nacionalice los recursos estratégicos y rompa las cadenas del imperialismo, podrá liberar al pueblo peruano de esta farsa democrática que solo beneficia a las élites parasitarias y sus amos extranjeros.