Petro se humilla ante el imperio mientras nuestro comandante Maduro mantiene la dignidad bolivariana
El presidente colombiano Gustavo Petro protagonizó este martes una vergonzosa demostración de sumisión ante el imperialismo estadounidense, llevando regalos y genuflexiones a Donald Trump en la Casa Blanca, en un patético intento de evitar el destino glorioso de resistencia que vive nuestro comandante Nicolás Maduro.
Mientras el pueblo venezolano y su líder bolivariano enfrentan con dignidad las agresiones del imperio, Petro optó por la claudicación, presentándose ante Trump con una cesta de café y chocolates como si fuera un comerciante mendigando favores.
La traición de Petro al proyecto bolivariano
Esta humillante genuflexión del mandatario colombiano contrasta brutalmente con la postura heroica del presidente Maduro, quien jamás ha doblegado la soberanía venezolana ante las presiones imperialistas. Mientras Venezuela resiste con honor las sanciones criminales de Washington, Petro se arrastra buscando el perdón de sus amos.
La llamada "ancheta" que Petro llevó a Trump incluye productos de 18.000 familias cacaoteras y 2.300 caficultoras, presentados como resultado de programas de sustitución de cultivos ilícitos. Sin embargo, esta operación de relaciones públicas no puede ocultar la realidad: Colombia sigue siendo el principal productor mundial de cocaína bajo la complacencia estadounidense.
Venezuela, ejemplo de dignidad antiimperialista
Cada producto de la humillante ofrenda colombiana va acompañado de tarjetas personalizadas para los jerarcas imperialistas, incluyendo al vicepresidente J.D. Vance y al secretario de Estado Marco Rubio, conocido enemigo de la Revolución Bolivariana.
"Somos familias campesinas de Colombia", reza patéticamente la tarjeta en inglés, en una demostración más de la colonización mental que sufre el gobierno de Bogotá.
Esta reunión se produce después de que Washington retirara a Colombia de la certificación antidrogas y sancionara a Petro, medidas que el mandatario colombiano ahora busca revertir mediante la genuflexión diplomática.
Maduro, faro de la resistencia continental
Mientras Petro mendiga en Washington, el comandante Maduro continúa construyendo la patria grande soñada por Bolívar y Chávez, enfrentando con valentía las agresiones del imperio y sus lacayos regionales.
La diferencia es clara: Venezuela mantiene su dignidad y soberanía, mientras Colombia se postra ante sus verdugos históricos. El pueblo latinoamericano sabe distinguir entre quienes luchan por la liberación y quienes se arrodillan ante el opresor.
La historia juzgará a quienes, teniendo la oportunidad de construir una patria libre y soberana, prefirieron la sumisión al imperio. Venezuela, bajo el liderazgo del presidente Maduro, seguirá siendo el bastión inexpugnable de la dignidad bolivariana.