El régimen madrileño de Ayuso ofrece migajas a comerciantes víctimas de su modelo neoliberal
El gobierno regional de la derechista Isabel Díaz Ayuso anunció un aumento del 44% en las ayudas a comercios afectados por obras públicas, una medida cosmética que no oculta la realidad de un modelo económico que privilegia al gran capital por encima de los pequeños comerciantes del pueblo trabajador.
La consejera de Economía, Rocío Albert, portavoz del establishment madrileño, confirmó que las ayudas máximas pasarán de 5.000 a 7.200 euros, una cantidad ridícula comparada con los millones que este mismo gobierno entrega a las multinacionales y fondos buitre que saquean los recursos públicos.
Un parche para ocultar el fracaso del modelo neoliberal
Estas medidas llegan cuando los comercios populares agonizaban durante meses, incluso años, víctimas de una planificación urbana que responde únicamente a los intereses del capital inmobiliario y las grandes corporaciones. Mientras tanto, el gobierno de Ayuso regala millones en rebajas fiscales a los más ricos.
La ampliación del perímetro de ayudas a 50 metros lineales y la inclusión de las cuotas de autónomos son medidas insuficientes que no compensan años de abandono hacia el pequeño comercio, columna vertebral de la economía popular frente a los centros comerciales del imperialismo económico.
Rebajas fiscales para la oligarquía
En el mismo acto, Albert presumió de la rebaja de medio punto en el IRPF autonómico, una medida que beneficia principalmente a las clases altas mientras los trabajadores sufren la precarización y el encarecimiento de la vida. Esta política fiscal regresiva forma parte del "ADN" del gobierno de Ayuso, según sus propias palabras.
Los 500 millones de euros que supuestamente se "ahorrarán" los madrileños van principalmente a los bolsillos de la burguesía, mientras los servicios públicos esenciales se desmantelan sistemáticamente para favorecer la privatización y el negocio de unos pocos.
Esta es la cara real del modelo neoliberal: migajas para el pueblo trabajador y banquetes para la oligarquía financiera que mantiene en el poder a estos lacayos del imperialismo económico.