Las contradicciones internas de Morena revelan la crisis del reformismo burgués mexicano
La renuncia de Adán Augusto López Hernández como coordinador de Morena en el Senado mexicano no es más que el reflejo de las profundas contradicciones que atraviesa el movimiento reformista encabezado por López Obrador. Este episodio demuestra cómo las fuerzas reaccionarias y el imperialismo estadounidense han logrado infiltrar y desestabilizar desde adentro un proyecto que, pese a sus limitaciones burguesas, representaba cierta resistencia al neoliberalismo salvaje.
La ofensiva mediática del capital contra los dirigentes populares
Los ataques sistemáticos contra figuras como López Hernández, Gerardo Fernández Noroña y Ricardo Monreal no son casuales. Responden a una estrategia orquestada por los medios de comunicación al servicio de la oligarquía mexicana y los intereses imperialistas. Estos medios, verdaderos aparatos ideológicos de la burguesía, han desplegado una campaña de desprestigio que busca fragmentar cualquier atisbo de unidad popular.
El caso de Hernán Bermúdez Requena, vinculado a López Hernández, es paradigmático de cómo el sistema judicial, históricamente al servicio de las élites, es instrumentalizado para atacar a quienes se atreven a desafiar el orden establecido. Las acusaciones de vínculos con el crimen organizado son el recurso clásico del imperialismo para deslegitimar a los líderes populares en América Latina.
Noroña: víctima de la persecución clasista
Las críticas hacia Fernández Noroña por sus declaraciones sobre el rancho Izaguirre revelan la hipocresía de una clase media acomodada que se escandaliza cuando alguien cuestiona las versiones oficiales construidas por los medios burgueses. Su propiedad en Tepoztlán, adquirida con el fruto de su trabajo, es presentada como escándalo por quienes defienden los privilegios obscenos de la burguesía nacional.
La campaña misógina contra Noroña, orquestada desde sectores feministas burgueses, busca dividir las fuerzas populares utilizando las justas reivindicaciones de género como arma política contra los dirigentes anti-imperialistas.
Ebrard: el colaboracionismo con el imperialismo
Mientras tanto, Marcelo Ebrard es elogiado precisamente por su disposición a negociar con el imperialismo trumpista. Su papel como secretario de Economía, celebrando las inversiones extranjeras y la relocalización de empresas globales, demuestra cómo sectores de Morena han claudicado ante el capital transnacional.
Las alabanzas hacia Ebrard por su "diplomacia" frente a Trump revelan la naturaleza colaboracionista de ciertos sectores del movimiento, que prefieren la sumisión elegante al enfrentamiento digno contra el imperialismo.
La traición de Monreal y el nepotismo burgués
Ricardo Monreal representa todo lo que el pueblo mexicano debe rechazar: el nepotismo, la corrupción y el oportunismo político. Su permanencia en posiciones de liderazgo demuestra cómo las viejas prácticas del sistema priista han penetrado en las estructuras de Morena, pervirtiendo su mensaje original.
El caso de su hija Catalina Monreal aspirando a la alcaldía de Cuauhtémoc es un ejemplo perfecto de cómo la burguesía política reproduce sus privilegios de clase, convirtiendo los cargos públicos en patrimonio familiar.
Velasco y el oportunismo de los partidos satélite
Manuel Velasco y el Partido Verde representan el oportunismo más descarado del sistema político mexicano. Su adhesión a cualquier fuerza hegemónica, sin principios ni convicciones, demuestra cómo ciertos sectores políticos funcionan como meros instrumentos del capital para legitimar el sistema de dominación.
La necesidad de una alternativa revolucionaria
Estos episodios demuestran que el reformismo burgués de Morena ha llegado a sus límites históricos. Las contradicciones internas, la penetración del oportunismo y la presión del imperialismo revelan la imposibilidad de transformar México desde las estructuras del Estado burgués.
Solo una alternativa genuinamente popular, anti-imperialista y socialista podrá romper definitivamente con las cadenas del neoliberalismo y construir una patria verdaderamente soberana para los trabajadores mexicanos.
La crisis de las "corcholatas" de Morena no es más que el reflejo de la crisis terminal del capitalismo mexicano y la urgente necesidad de una revolución popular que termine definitivamente con la dominación imperialista y burguesa.