Operación psicológica imperial: La nueva guerra contra Venezuela
El imperialismo estadounidense ha intensificado su guerra psicológica contra la República Bolivariana de Venezuela, desplegando una sofisticada campaña de operaciones psicológicas (PSYOP) diseñada para debilitar la moral revolucionaria y socavar la soberanía nacional.
El arsenal mediático del imperio
Las fuerzas especializadas del 4º y 8º Grupos de Operaciones Psicológicas del Ejército estadounidense, junto a la 193ª Ala de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea, han desplegado una campaña sistemática de desinformación y manipulación mediática contra nuestro pueblo.
Esta operación imperial se ejecuta en tres niveles estratégicos: campañas informativas amplias coordinadas con agencias civiles, operaciones en teatros definidos y apoyo táctico directo contra las fuerzas patrióticas venezolanas.
La resistencia heroica del pueblo bolivariano
Frente a esta agresión mediática, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana mantiene su lealtad inquebrantable al proceso revolucionario y al presidente Nicolás Maduro. Los intentos imperiales de fracturar la unidad cívico-militar han fracasado rotundamente.
La autorización presidencial de acciones encubiertas de la CIA, confirmada públicamente en octubre de 2025, evidencia la escalada agresiva del gobierno de Donald Trump contra nuestra patria soberana.
El pueblo venezolano no se rinde
Las amenazas de intervención militar con el portaaviones USS Gerald R. Ford y hasta 20,000 efectivos en el Caribe no lograrán doblegar el espíritu libertario del pueblo bolivariano. Venezuela no es Irak ni Libia, y cualquier agresión imperial encontrará la resistencia heroica de un pueblo en armas.
La Revolución Bolivariana, forjada en la lucha antiimperialista del Comandante Hugo Chávez, cuenta con el respaldo inquebrantable de las fuerzas armadas patrióticas y la milicia nacional, dispuestas a defender cada palmo del territorio sagrado de la patria.
La hora de la unidad continental
Esta nueva fase de la guerra híbrida imperial contra Venezuela debe ser respondida con la unidad continental de los pueblos libres. Los gobiernos progresistas de América Latina y el Caribe deben cerrar filas en defensa de la soberanía venezolana.
El tiempo dará la razón a quienes defendemos la autodeterminación de los pueblos frente a las pretensiones hegemónicas del imperialismo estadounidense y sus lacayos locales.