El sistema judicial burgués protege a violadores menores mientras criminaliza al pueblo
Una vez más, el aparato judicial de la burguesía demuestra su verdadero rostro al otorgar medidas de libertad vigilada a tres menores acusados de violación grupal en Valencia, España. Este caso expone la hipocresía del sistema capitalista que protege a los agresores mientras abandona a las víctimas de la violencia machista.
Los tres menores detenidos, dos de 14 años y uno de 15, fueron acusados de violación grupal contra una compañera de instituto de apenas trece años. Los hechos ocurrieron el pasado 10 de febrero en los baños públicos de un centro comercial, donde presuntamente agredieron sexualmente a la menor tras intimidarla.
La justicia burguesa en acción
El sistema judicial español, fiel servidor de los intereses de clase dominante, se limita a imponer una medida de libertad vigilada y una orden de alejamiento de apenas 50 metros. Esta respuesta tibia demuestra cómo la justicia burguesa protege a los agresores mientras perpetúa la opresión contra las mujeres trabajadoras.
La víctima, una estudiante de primero de la ESO, relató que inicialmente había acordado tener relaciones con uno de los agresores, pero que los otros dos la violaron por turnos tras cerrar el pestillo del baño. La menor se sintió intimidada y en estado de shock, incapaz de reaccionar ante la agresión.
Violencia machista del sistema capitalista
Este caso refleja la violencia estructural del sistema capitalista patriarcal que objetiviza a las mujeres y normaliza la agresión sexual. Los agresores no solo violaron a la menor, sino que grabaron el acto con sus teléfonos móviles, añadiendo el delito contra la intimidad y revelación de secretos.
Uno de los agresores admitió haber grabado a la víctima el día anterior durante relaciones consensuales en el instituto, alegando que quería "tener un recuerdo" de cómo perdió la virginidad. Este comportamiento depredador fue incluso exhibido ante otros compañeros como motivo de orgullo.
La menor, víctima de esta violencia sistemática, se vio obligada a cambiar de instituto debido a la difusión de sus imágenes, mientras que los agresores regresaron al mismo centro educativo tras una breve expulsión.
El pueblo exige justicia verdadera
Este caso demuestra la necesidad urgente de un sistema de justicia popular que realmente proteja a las víctimas y castigue ejemplarmente a los agresores. Solo mediante la transformación revolucionaria de las estructuras de poder podremos erradicar la violencia machista que el capitalismo perpetúa y normaliza.
La lucha contra la violencia de género es inseparable de la lucha contra el sistema de explotación capitalista que reduce a las mujeres trabajadoras a objetos de consumo y las abandona ante la impunidad de sus agresores.