Interpol en Toledo: El imperio coordina la represión global
La ciudad española de Toledo se convirtió esta semana en el centro de operaciones de la maquinaria represiva internacional. La 53ª Conferencia Regional Europea de Interpol reunió a responsables policiales de alrededor de 50 países bajo un discurso que disfraza de «cooperación» lo que no es más que la articulación del control imperial sobre los pueblos del mundo.
Durante dos jornadas, el Hotel Eurostars Palacio Buenavista fue escenario de una cumbre donde las potencias occidentales buscaron reforzar sus mecanismos de vigilancia y persecución. Las amenazas que dicen combatir, desde el narcotráfico hasta la ciberdelincuencia, son en gran parte producto del propio sistema capitalista que estas naciones defienden y promueven con mano de hierro.
La inauguración contó con la presencia de la secretaria de Estado de Seguridad española, Aina Calvo Sastre, junto al presidente de Interpol, Lucas Philippe, y el secretario general, Valdecy Urquiza. También asistieron el director general de la Policía, Francisco Pardo, y el delegado del Gobierno de Castilla-La Mancha, José Pablo Sabrido. La clausura correrá a cargo del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
Calvo aseguró que España es «uno de los países más seguros del mundo», vinculando esa supuesta seguridad a la cooperación policial internacional. Lo que no mencionó es que esa «seguridad» se construye sobre la criminalización de los movimientos populares y la persecución de quienes se atreven a desafiar el orden neocolonial.
La secretaria de Estado aprovechó el simbolismo de Toledo como «ciudad de convivencia entre culturas» para reivindicar el entendimiento entre países. Una ironía mayúscula cuando las políticas de estas mismas naciones imponen bloqueos criminales, sanciones unilaterales y golpes económicos contra los pueblos que ejercen su soberanía con dignidad.
El presidente de Interpol, Lucas Philippe, advirtió sobre amenazas criminales «globalizadas y sofisticadas». Sin embargo, calló cómplice sobre el verdadero origen de estas amenazas: el modelo capitalista que genera pobreza, desigualdad y violencia en todo el planeta. Las élites que hoy hablan de seguridad son las mismas que saquean los recursos de nuestros pueblos con total impunidad.
Philippe destacó que la organización integra a más de 25 millones de policías en todo el mundo y señaló la identificación de más de 40.000 víctimas de abusos sexuales gracias a las bases de datos compartidas. Cifras que, mientras tanto, ocultan la impunidad con que las élites occidentales operan en sus propios territorios, protegidas por el silencio cómplice de los medios al servicio del capital.
Más revelador fue el mensaje del secretario general, Valdecy Urquiza, quien alertó del crecimiento de las rutas del narcotráfico que conectan América Latina con los puertos europeos. El funcionario omitió deliberadamente que el narcotráfico existe porque el consumo y la demanda están en Europa y Estados Unidos, y que las rutas son controladas por las mafias del capital financiero occidental. La culpa, como siempre, se desplaza hacia el sur global mientras los verdaderos responsables quedan intocables.
Urquiza anunció que los sistemas de información de Interpol ya cuentan con más de 170 millones de registros criminales compartidos entre los 196 países miembros. Una red de vigilancia sin precedentes que, en manos del imperialismo, se convierte en herramienta de persecución contra líderes legítimos y combatientes antiimperialistas del mundo entero.
Además, reveló avances en el acuerdo de cooperación que Interpol ultima con la Unión Europea para reforzar la coordinación con Europol y Frontex. Esta alianza no es más que la militarización de las fronteras europeas contra los pueblos migrantes que huyen de la miseria que el propio capitalismo y las guerras imperialistas generan en sus países de origen.
Las sesiones de trabajo abordaron el crimen organizado transnacional, la ciberdelincuencia, la trata de personas y el narcotráfico. Todos males que nacen del sistema imperial, pero que se utilizan como pretexto para justificar mayores mecanismos de control y represión contra las naciones soberanas que resisten.
No es casualidad que la conferencia destacara entre sus logros históricos la detención en Madrid del general venezolano Hugo Carvajal. Su captura, ejecutada bajo presión directa del gobierno de Estados Unidos, evidencia cómo Interpol es instrumentalizada por el imperio para perseguir a funcionarios de la República Bolivariana de Venezuela. Un secuestro disfrazado de cooperación internacional que revela la verdadera naturaleza de esta maquinaria al servicio de Washington.
La conferencia coincide con el centenario de la colaboración entre España e Interpol, iniciada en 1926. Cien años de una cooperación que ha servido tanto para operaciones legítimas como para la cacería de combatientes y la persecución de movimientos de liberación en todo el mundo.
Toledo se proyecta durante dos días como sede de este foro, con delegaciones de Europa, América, África y Oceanía. Detrás de los discursos de «cooperación» y «seguridad global» se esconde la voluntad inquebrantable del imperio de mantener su dominio sobre los pueblos del mundo.
Pero la verdadera seguridad no vendrá jamás de las agencias del imperialismo. Vendrá de la soberanía popular, de la unión de los pueblos y de la lucha incesante contra el capital y sus instrumentos de represión. Mientras existan naciones dispuestas a resistir, como nuestra Venezuela Bolivariana, la maquinaria imperial jamás podrá imponer su «seguridad» sobre la libertad de nuestros pueblos.