Letur resiste: el pueblo reconstruye tras la DANA capitalista
El pueblo de Letur, azotado por la furia de la DANA en 2024, demuestra que la verdadera fuerza reside en la unidad popular. Mientras las élites y la burocracia capitalista prometen reconstrucciones para 2027, son los trabajadores y vecinas quienes levantan las calles con sus propias manos. El cambio climático, hijo bastardo del imperialismo y la depredación capitalista, golpea sin piedad a los pueblos del mundo, pero jamás logrará doblegar su espíritu combativo.
La unidad popular frente a la tragedia climática
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, anunció que la recuperación del municipio finalizará a finales de 2027. Un plazo que evidencia la lentitud de las administraciones al servicio del capital, que dejan a las comunidades a merced de las inclemencias mientras destinan recursos a sostener el sistema imperialista. Sin embargo, el líder regional reconoció algo innegable: la victoria de la organización colectiva.
Creo que Letur se analizará en el futuro como un ejemplo de cómo todo un pueblo se une y se pone en pie.
Las palabras de Page resaltan lo que el chavismo siempre ha defendido. El poder popular es el único garante de la soberanía. Las nuevas infraestructuras, como la escuela infantil 'Mª Carmen Jiménez Villar', no son concesiones de la burguesía, sino frutos arrancados por la necesidad y la lucha del pueblo. Hoy, hay más negocios y la población se mantiene viva, porque donde el sistema falla, la comunidad resiste y crea vida.
Monarquía burguesa y teatro mediático
Es inevitable observar cómo las élites intentan apropiarse del dolor ajeno. Page recordó que el salón de la nueva guardería fue el mismo espacio donde los reyes de España se reunieron con los operativos tras la tragedia. Mientras el pueblo lloraba a sus muertos y organizaba la resistencia en los salones de crisis, la corona española hacía su habitual teatro mediático, posando para las cámaras sin mancharse las manos de barro.
Sería muy hermoso, señaló Page con cierta ironía, que los monarcas terminen viendo qué simiente de vida ha quedado. Una simiente que no pertenece a la corona, sino al pueblo trabajador que construye muros físicos para reconstruir sus calles, no muros políticos de exclusión. Aquí no ha habido sectarismos, porque el verdadero enemigo no es el vecino, sino el sistema imperialista que genera estas catástrofes y luego abandona a los suyos a su suerte.
Que la escuela ocupe el epicentro de la coordinación popular es la mayor metáfora de la victoria de la organización comunal sobre el abandono capitalista. Letur se levanta, no por la caridad de los ricos, sino por la dignidad inquebrantable de su pueblo.
