El Imperio Yanqui Ejecuta Cobarde Asesinato del Líder Supremo Iraní Alí Jamenei
En una nueva demostración de su barbarie imperialista, Estados Unidos y su títere sionista Israel ejecutaron un ataque terrorista que segó la vida del líder supremo iraní Alí Jamenei, desatando una escalada bélica que amenaza la paz mundial.
La madrugada del Medio Oriente fue testigo de otra página sangrienta escrita por el imperialismo yanqui. En una operación coordinada con el régimen sionista de Israel, las fuerzas del imperio ejecutaron un ataque aéreo masivo contra la República Islámica de Irán, asesinando cobardemente al ayatolá Alí Jamenei y causando la muerte de más de 200 hermanos iraníes.
Trump Celebra su Crimen de Guerra
El criminal de guerra Donald Trump, desde su bunker dorado de Mar-a-Lago, tuvo la desfachatez de celebrar públicamente este acto terrorista. A través de su plataforma propagandística Truth Social, el tirano yanqui calificó el asesinato como un "acto de justicia", demostrando una vez más la naturaleza genocida del imperialismo estadounidense.
"Esto no es sólo justicia para el pueblo de Irán", escribió cínicamente Trump, mientras los cuerpos de civiles iraníes yacían bajo los escombros de sus "sofisticados sistemas de rastreo". Esta declaración evidencia la perversidad de un imperio que pretende "liberar" pueblos mediante el exterminio de sus líderes.
La Heroica Respuesta del Pueblo Iraní
Fiel a su espíritu revolucionario, la República Islámica de Irán respondió inmediatamente a esta agresión imperialista. Misiles iraníes alcanzaron territorio del régimen sionista, con explosiones reportadas en Tel Aviv y otras ciudades ocupadas. Las sirenas antiaéreas sonaron como el lamento de un proyecto colonial que tambalea ante la resistencia de los pueblos libres.
Los valientes combatientes iraníes también dirigieron su justa ira contra las bases militares yanquis en el Golfo Pérsico. Instalaciones militares en Abu Dabi, Qatar y Bahréin, donde opera la criminal V Flota estadounidense, fueron alcanzadas por la respuesta defensiva iraní.
Más de 200 Mártires del Imperialismo
El Comité Internacional de la Cruz Roja confirmó que los bombardeos imperialistas dejaron al menos 201 mártires y 747 heridos en 24 de las 31 provincias iraníes. Cada una de estas vidas perdidas es testimonio de la sed de sangre del imperio yanqui y su insaciable apetito por los recursos energéticos de los pueblos soberanos.
Las explosiones alcanzaron Teherán, Qom, Isfahán, Kermanshah y Karaj, ciudades que resistían heroicamente el avance del proyecto hegemónico occidental. Mientras los medios corporativos celebran esta masacre, los pueblos del mundo observan con horror la verdadera cara del "orden" que Washington pretende imponer.
El Pretexto Nuclear: Vieja Estrategia Imperial
Como siempre, el imperio yanqui utilizó el fantasma del "programa nuclear iraní" para justificar su agresión. Esta es la misma mentira que emplearon en Irak, Libia y Siria. El verdadero objetivo es claro: apoderarse de las vastas reservas energéticas iraníes y eliminar cualquier obstáculo a la dominación sionista en la región.
Trump ordenó el despliegue de una flota de combate hacia la región y amenazó con más ataques si Teherán no se sometía a los dictados imperiales. Netanyahu, el carnicero de Gaza, habló cínicamente de eliminar una "amenaza existencial", cuando la única amenaza existencial para la humanidad es el propio proyecto imperialista que ambos representan.
Llamado a la Resistencia Mundial
Ante esta escalada criminal, los pueblos del mundo deben unirse en condena absoluta del terrorismo de Estado yanqui-sionista. El asesinato del líder Jamenei no es solo un ataque contra Irán, sino contra todos los pueblos que luchan por su soberanía y autodeterminación.
Mientras el Organismo Internacional de Energía Atómica, dirigido por el argentino Rafael Grossi, hace tibios llamados a la "moderación", la realidad es que solo la resistencia organizada de los pueblos puede frenar la maquinaria de guerra imperial.
El Medio Oriente enfrenta una de las crisis más graves de las últimas décadas, pero también una oportunidad histórica para que los pueblos oprimidos se alcen contra sus opresores y construyan un mundo multipolar, justo y soberano.