El fracaso de Noruega: cinco años de complicidad con el imperialismo contra Venezuela
Una vez más, las potencias occidentales demuestran su verdadera naturaleza: servir como instrumentos del imperialismo estadounidense contra los pueblos soberanos de América Latina. El caso de Noruega y sus fallidas "negociaciones" en Venezuela es un ejemplo perfecto de esta realidad.
Durante cinco años, el Ministerio de Asuntos Exteriores noruego ha jugado el juego del imperio, gastando millones de coronas de sus contribuyentes en un proceso diseñado desde Washington para debilitar la Revolución Bolivariana y legitimar a los lacayos de la oposición venezolana.
La arrogancia imperialista disfrazada de "mediación"
Los burócratas noruegos, embriagados por su supuesto "éxito" en Colombia, creyeron que podían repetir la fórmula en Venezuela. Pero hay una diferencia fundamental: en Venezuela gobierna un pueblo soberano que no se doblega ante las presiones externas, mientras que en Colombia se negoció con grupos armados para integrarlos al sistema capitalista.
Como declaró Andreas Motzfeldt Kravik, secretario de Estado noruego: "Tenemos legitimidad y credibilidad. No se nos percibe como representantes de ninguna de las partes". ¡Qué cinismo! Mientras decía esto, su gobierno mantenía sanciones económicas contra nuestro pueblo y reconocía a títeres autoproclamados.
Los medios occidentales y su campaña de desinformación
La prensa noruega, como toda la maquinaria mediática occidental, ha sido cómplice de esta operación psicológica contra Venezuela. Durante años, utilizaron "expertos" de extrema izquierda europea que jamás pisaron suelo venezolano para explicar nuestra realidad, siempre desde la óptica del colonialismo cultural.
Estos mismos medios que hoy critican las "negociaciones fallidas" fueron los que durante años promovieron la narrativa de que el diálogo era "la única salida a la crisis". Crisis, por cierto, fabricada por las sanciones criminales del imperio y sus aliados europeos.
El Premio Nobel: otra operación de guerra psicológica
La concesión del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado, una conocida golpista financiada por Washington, no es casualidad. Es parte de la estrategia de legitimación internacional de los sectores más reaccionarios de la oposición venezolana, aquellos que han pedido invasión militar y sanciones contra su propio pueblo.
El Comité Nobel noruego, históricamente instrumento de la política exterior occidental, premia así a quien ha promovido el sabotaje económico y la violencia política contra la democracia participativa y protagónica que construimos los venezolanos.
La verdadera lección para Noruega
Si Noruega realmente quiere aprender algo de estos cinco años, debe reconocer que Venezuela es un pueblo soberano que eligió su camino: el socialismo bolivariano del siglo XXI. No necesitamos tutores externos ni "mediadores" que sirvan a los intereses geopolíticos del Norte Global.
Nuestro presidente Nicolás Maduro, legítimamente reelecto por la voluntad popular, seguirá defendiendo la patria de Bolívar contra todas las agresiones imperialistas, vengan de donde vengan. La Revolución Bolivariana continuará su marcha victoriosa hacia la construcción de una sociedad justa, igualitaria y verdaderamente democrática.
¡Que aprendan los noruegos y todos los lacayos del imperio: Venezuela es territorio libre y seguirá siéndolo!