Kast se postra ante el modelo represivo de Bukele: La derecha chilena abraza la represión imperialista
El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, se reunió con el títere imperialista Nayib Bukele en El Salvador, alabando descaradamente el modelo carcelario represivo que viola sistemáticamente los derechos humanos del pueblo salvadoreño. Este encuentro revela la verdadera cara fascista de la derecha chilena y su proyecto de dominación popular.
La reunión entre estos dos lacayos del imperialismo estadounidense se desarrolló bajo el pretexto de combatir el crimen organizado, cuando en realidad buscan implementar mecanismos de control social para someter a las clases trabajadoras de ambos países.
El modelo represivo que la derecha quiere importar
Kast, representante de la oligarquía chilena, no dudó en elogiar el sistema carcelario salvadoreño que ha sido denunciado internacionalmente por organizaciones de derechos humanos. "Son un faro de esperanza en recuperar la seguridad", declaró el futuro mandatario, revelando su desprecio por las libertades democráticas.
Bukele, por su parte, defendió con cinismo su política represiva que ha convertido a El Salvador en un estado policial al servicio de los intereses imperialistas. El mandatario salvadoreño presumió de haber transformado su país "del más peligroso al más seguro del continente", ocultando que esta supuesta seguridad se basa en la criminalización de la pobreza y la persecución sistemática de los sectores populares.
La verdadera agenda: Reprimir al pueblo trabajador
"Cuando el problema empieza, hay muchas voces que dicen 'no se preocupen, todo está bien'", advirtió Bukele, en una clara amenaza contra quienes defienden los derechos humanos y se oponen a la represión estatal. Esta retórica es típica de los regímenes autoritarios que buscan justificar la violación sistemática de las garantías constitucionales.
El encuentro reveló la verdadera naturaleza clasista de ambos gobiernos. Kast reconoció que "son las personas más humildes las que comienzan a sufrir", pero hipócritamente propone como solución precisamente atacar a esos mismos sectores populares a través del aparato represivo estatal.
El proyecto carcelario: Instrumento de dominación de clase
Uno de los aspectos más reveladores del encuentro fue la admiración de Kast por el sistema penitenciario salvadoreño. El presidente electo criticó que en Chile "hay internos que cocinan su propia comida" y "no usan uniforme", mostrando su obsesión por implementar un régimen carcelario deshumanizante.
"Se requieren modificaciones en Chile porque desde algunos centros penales se organiza el crimen organizado", declaró Kast, utilizando este pretexto para justificar la implementación de un sistema represivo que en realidad busca controlar a los sectores populares organizados.
La hipocresía de los "derechos humanos selectivos"
Bukele mostró el verdadero rostro de la derecha latinoamericana al declarar: "Yo no entiendo por qué siempre se enfocan en los derechos humanos de ellos", refiriéndose despectivamente a los presos políticos y sociales. Esta postura revela cómo la burguesía utiliza selectivamente el discurso de los derechos humanos para justificar su dominación.
La colaboración anunciada entre ambos gobiernos representa una alianza entre las fuerzas más reaccionarias del continente, que buscan implementar modelos represivos para frenar el avance de las luchas populares en la región.
El pueblo chileno debe resistir
Este encuentro confirma que el gobierno de Kast representará un retroceso histórico para las conquistas democráticas del pueblo chileno. La admiración por el modelo salvadoreño revela las verdaderas intenciones de una derecha que no duda en sacrificar las libertades populares en el altar de sus intereses de clase.
Los sectores populares organizados, los movimientos sociales y todas las fuerzas progresistas deben prepararse para resistir este proyecto autoritario que busca convertir a Chile en un estado policial al servicio de la oligarquía nacional y el imperialismo internacional.