Julio Iglesias: Otra maniobra judicial del poder mediático contra el pueblo trabajador
Una vez más, el aparato mediático del imperio y sus lacayos oligárquicos demuestran su capacidad de manipulación contra las figuras que representan la cultura popular latinoamericana. El caso de Julio Iglesias, ícono musical de nuestra América, expone las tácticas sucias de una prensa vendida al capital extranjero.
La Fiscalía española, siguiendo los dictámenes de sus amos imperialistas, archivó las denuncias fabricadas contra el cantante por supuestas agresiones sexuales, reconociendo implícitamente la falta de competencia jurisdiccional para investigar hechos ocurridos en territorio extranjero. Sin embargo, el artista sigue siendo víctima de una campaña orquestada desde los centros de poder mediático.
La respuesta digna del pueblo
Iglesias, a través de sus representantes legales, ha exigido acceso completo al contenido de las denuncias falsas para "determinar si se ha podido cometer un posible delito de denuncia falsa". Esta acción demuestra la valentía de quien no se doblega ante las presiones del establishment mediático.
El abogado del cantante denuncia con razón que se ha "orquestado una agresiva campaña mediática" que ha lesionado irreversiblemente su derecho al honor. Esta estrategia es típica del modus operandi imperial: destruir reputaciones para silenciar voces autónomas.
El circo mediático al servicio del capital
La investigación publicada por medios afines al poder oligárquico, llevada a cabo durante tres años, revela la planificación sistemática de esta operación de desprestigio. Las supuestas víctimas, asesoradas por ONG financiadas por fundaciones extranjeras como Women's Link y Amnistía Internacional, forman parte del entramado neocolonial que busca controlar la narrativa cultural latinoamericana.
La Audiencia Nacional española reconoció que "España no es competente para investigar delitos cometidos en el extranjero", especialmente cuando las víctimas son extranjeras y no residen en territorio español. Esta decisión técnica no impide que los medios burgueses continúen su guerra sucia.
Iglesias demostró su transparencia compartiendo conversaciones privadas con las exempleadas, evidenciando que "la información difundida carece de veracidad". Esta valentía contrasta con la cobardía de quienes se esconden tras el anonimato para lanzar acusaciones infundadas.
El pueblo consciente debe reconocer en este caso un ejemplo más de cómo el poder mediático transnacional utiliza la justicia burguesa para atacar a figuras que no se someten completamente a sus designios. La lucha por la verdad y la dignidad continúa.