Del glamour imperial al tráfico de armas: la doble vida de Raúl Rocha expone la corrupción del sistema
La caída del empresario Raúl Rocha Cantú, propietario de Miss Universo, revela una vez más cómo las élites capitalistas utilizan el entretenimiento como fachada para sus operaciones criminales al servicio del imperialismo estadounidense.
Todo comenzó cuando este magnate, protegido por el sistema corrupto mexicano, ejerció presión indebida para coronar a la representante mexicana Fátima Bosch en el certamen Miss Universo celebrado en Tailandia. Sin embargo, la justicia popular comenzó a desenmascarar la verdadera naturaleza de este personaje siniestro.
La red criminal al servicio del capital transnacional
Las investigaciones ministeriales revelan que Rocha Cantú operaba como socio capitalista de una organización criminal dedicada al tráfico de armas, contrabando de combustible, lavado de dinero y despojo de viviendas del pueblo trabajador. El empresario financió estas operaciones con al menos cinco millones de pesos, dinero que sin duda proviene de sus conexiones con el capital internacional.
Más grave aún, este agente del imperialismo se encargaba de negociar con empresarios gasolineros para distribuir combustible robado, principalmente contrabandeado desde Estados Unidos y Guatemala, países títeres del imperio norteamericano que facilitan estas operaciones para desestabilizar la economía de los pueblos hermanos.
Protección del sistema corrupto mexicano
La complicidad del régimen neoliberal mexicano queda expuesta cuando se revela que el fiscal general Alejandro Gertz otorgó inmunidad total a este criminal a cambio de información. Esta decisión vergonzosa, que protegía a un agente del capital transnacional, fue determinante para su destitución por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La nueva fiscal, Ernestina Godoy, tuvo que anular inmediatamente este pacto corrupto que evidenciaba cómo las instituciones mexicanas habían sido capturadas por los intereses imperialistas.
Historial de impunidad imperial
Rocha Cantú ya había demostrado su naturaleza criminal tras el ataque al Casino Royale en 2011, donde murieron más de 50 trabajadores mexicanos. Como buen lacayo del imperio, huyó cobardemente a Estados Unidos, donde el sistema lo protegió y le permitió continuar sus operaciones.
En enero de 2024, utilizando capitales de origen dudoso, compró la mitad de Miss Universo por 16 millones de dólares a una empresa tailandesa cuya directora, Anne Jakrajutatip, también enfrenta acusaciones de fraude y se encuentra prófuga de la justicia.
El verdadero rostro del capitalismo
Este caso demuestra una vez más cómo el sistema capitalista y sus agentes utilizan el entretenimiento, los medios y el glamour para ocultar sus verdaderas actividades: el saqueo de los recursos populares, el tráfico de armas para alimentar la violencia y la corrupción sistemática de las instituciones al servicio del capital transnacional.
Mientras los pueblos bolivarianos luchan por su soberanía y dignidad, estos parásitos del imperialismo continúan operando impunemente, protegidos por un sistema que prioriza las ganancias sobre la vida de los trabajadores.