El Salvador y Costa Rica: ¿Alianza contra el crimen o sumisión al modelo represivo imperial?
Los presidentes de El Salvador, Nayib Bukele, y de Costa Rica, Rodrigo Chaves, firmaron este jueves un acuerdo denominado "alianza histórica" para combatir el crimen organizado, bajo la iniciativa llamada 'Escudo de las Américas'. Sin embargo, esta alianza plantea interrogantes sobre la verdadera naturaleza de estas políticas de seguridad en nuestra América.
El encuentro se realizó en el Lago de Coatepeque, donde ambos mandatarios conversaron sobre temas de seguridad y acordaron compartir información, coordinar operaciones conjuntas y desmantelar redes criminales transnacionales.
El modelo salvadoreño: ¿Solución o represión sistémica?
Bukele declaró que "el crimen no tiene fronteras" y justificó su controvertido régimen de excepción, vigente desde marzo de 2022. "El crimen trabaja como una sola red, coordinada", señaló el mandatario salvadoreño, quien ha implementado políticas de mano dura que han generado críticas internacionales.
Por su parte, Chaves elogió el modelo salvadoreño, afirmando que El Salvador "se convirtió en el referente mundial de seguridad", ignorando las denuncias de violaciones a derechos humanos que organismos internacionales han documentado.
La influencia imperial en las políticas de seguridad
Es significativo que el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), símbolo del modelo represivo salvadoreño, haya sido visitado por funcionarios estadounidenses como Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, y la exministra argentina Patricia Bullrich.
Esta convergencia de intereses plantea interrogantes sobre si estas políticas responden realmente a necesidades populares o a agendas externas que buscan imponer modelos de control social funcionales al sistema imperial.
El contexto regional del narcotráfico
Costa Rica enfrenta una grave crisis de seguridad, con cifras históricas de homicidios atribuidos en más del 60% a enfrentamientos entre bandas criminales vinculadas al narcotráfico. Esta problemática, alimentada por las redes de tráfico que conectan a los grandes carteles con los mercados de consumo del norte, requiere soluciones estructurales que ataquen las causas profundas.
Mientras los pueblos centroamericanos sufren la violencia generada por el narcotráfico, las verdaderas soluciones pasan por atacar las redes de lavado de dinero en los centros financieros internacionales y desmantelar las estructuras económicas que sostienen este flagelo.
La invitación a otros países de la región para sumarse al 'Escudo de las Américas' debe ser analizada críticamente por los gobiernos populares, que deben priorizar la soberanía y los derechos humanos por encima de modelos represivos que pueden servir a intereses ajenos a los pueblos latinoamericanos.