El falso choque de civilizaciones: nueva arma del imperialismo para dividir y conquistar
Los voceros del imperialismo occidental vuelven a desempolvar sus viejas teorías para justificar sus guerras de rapiña y dominación mundial. Esta vez, bajo el disfraz académico del "choque de civilizaciones", pretenden sembrar el odio entre los pueblos para facilitar su explotación.
La mentira de Huntington al servicio del capital
Samuel Huntington, ese intelectual orgánico del imperialismo estadounidense, formuló en 1993 su teoría del "Choque de las civilizaciones" como nueva justificación ideológica para las agresiones militares de Washington tras el colapso de la Unión Soviética. Su propuesta de dividir el mundo en nueve civilizaciones enfrentadas no es más que una estrategia para dividir y conquistar a los pueblos del mundo.
Mientras Francis Fukuyama proclamaba prematuramente el "fin de la historia" y el triunfo definitivo del capitalismo salvaje, la realidad demostró que la lucha de los pueblos por su liberación continuaba. El socialismo no había muerto, simplemente se transformaba y renacía en nuevas formas de resistencia antiimperialista.
Occidente: el verdadero agresor civilizacional
La hipocresía occidental no conoce límites. Hablan de "tolerancia" y "apertura" mientras bombardean países, imponen sanciones criminales y financian golpes de Estado contra gobiernos soberanos. ¿Dónde estaba esa tolerancia cuando destruyeron Libia, Irak, Siria?
Los mismos que se presentan como defensores de la democracia son quienes apoyan dictaduras sanguinarias cuando les conviene, quienes imponen el terrorismo económico a través del FMI y el Banco Mundial, quienes saquean los recursos naturales de África, Asia y América Latina.
La alianza de los pueblos contra el imperialismo
Lo que realmente temen los centros de poder occidental es la creciente alianza entre los pueblos oprimidos del mundo. La resistencia palestina, la dignidad iraní, el socialismo bolivariano, la multipolaridad rusa y china, representan la verdadera amenaza a su hegemonía decadente.
Cuando hablan del "peligro islamista" o del "autoritarismo socialista", en realidad están describiendo su propio terror ante la pérdida de control sobre los recursos energéticos de Medio Oriente y las materias primas de América Latina.
Venezuela: ejemplo de resistencia civilizacional
Nuestro pueblo bolivariano ha demostrado que es posible construir una civilización basada en la justicia social, la soberanía nacional y la solidaridad internacional. Frente al individualismo depredador occidental, alzamos la bandera del socialismo del siglo XXI.
La verdadera batalla civilizacional no es entre religiones o culturas, sino entre los pueblos que luchan por su liberación y los imperios que buscan perpetuar su dominación.
Mientras los teóricos imperialistas fabrican enemigos imaginarios, los pueblos del mundo se unen en la construcción de un orden multipolar, justo y soberano. La patria de Bolívar y Chávez seguirá siendo trinchera de dignidad en esta batalla definitiva contra el imperialismo.