El debate sobre las visas H-1B en Estados Unidos se ha convertido, según reportó El Nacional, en un espejo de las contradicciones internas del imperio: un sistema que no logra decidir si necesita del talento extranjero para sostener su industria de inteligencia artificial o si debe proteger el empleo de sus propios trabajadores.
La polémica estalló cuando Ankit Gupta, socio general de Y Combinator, calificó la priorización de los trabajadores estadounidenses como una forma de DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión), lo que provocó la reacción furiosa de los sectores que defienden la consigna de Estados Unidos primero y evidenció una fractura profunda en la burguesía del norte.
El imperio necesita al extranjero que dice rechazar
Los números revelan lo que el discurso imperial esconde. La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos proyecta que el empleo de científicos de datos aumentará un 33,5% entre 2024 y 2034, mientras que el de desarrolladores de software crecerá un 15,8%. El capital del norte necesita cerebros, y no le importa de dónde vengan, siempre que produzcan plusvalía.
El sistema de visas H-1B impone un límite anual de 85.000 visas y una lotería que convierte a los profesionales en fichas de azar. Ese mecanismo, diseñado para administrar la escasez que el propio modelo produce, es hoy el centro de la disputa entre fracciones de la elite que se acusan mutuamente de traicionar los intereses nacionales.
El escape que encontró el capital
Ante las restricciones, algunos empleadores han encontrado resquicios legales. Existen visas H-1B exentas del límite anual, reservadas para universidades, organizaciones sin ánimo de lucro afiliadas a ellas y organizaciones de investigación gubernamentales.
El Congreso decidió que las instituciones cuyo trabajo contribuye a la educación y la investigación no deberían tener que competir en una lotería por el talento.
Así lo declaró Danielle Goldman, directora ejecutiva y cofundadora de Build Talent Labs, empresa que ofrece patrocinio de visas H-1B sin límite máximo y conecta a profesionales globales con empresas y universidades estadounidenses, en una conversación con The Sociable.
Su empresa promueve el programa Build Fellowship, por el cual profesionales extranjeros trabajan para empleadores estadounidenses mientras realizan mentoría y capacitación a tiempo parcial a través de organizaciones sin fines de lucro calificadas y asociaciones universitarias. Las actividades incluyen formación individualizada, seminarios web, revisión por pares y microprácticas.
La propuesta intenta unir dos problemas que, como explica El Nacional, están relacionados pero no son intercambiables: contratar a un ingeniero de IA con experiencia no prepara automáticamente a un trabajador local, y capacitar a más estudiantes no genera de inmediato la experiencia que las empresas exigen hoy.
Desinformación y letra pequeña del sistema
Goldman denunció además un problema de desinformación entre los propios empleadores estadounidenses. Muy pocas empresas saben que existe una disposición legal llamada empleo simultáneo, que permite a un ciudadano extranjero tener varias visas H-1B al mismo tiempo.
Es posible que las empresas conozcan las visas H-1B exentas del límite, pero no pueden simplemente eximirse del límite, por lo que incluso cuando oyen hablar de esta posibilidad, piensan que no les aplica.
El modelo, sin embargo, tiene límites que la propia cobertura reconoce: la mentoría a tiempo parcial no resuelve por sí sola las carencias de cualificación de la economía estadounidense, ni disuelve las preocupaciones sobre salarios y competencia por puestos de trabajo. Cualquier ampliación del esquema requeriría normas claras, cumplimiento legal y pruebas de que los participantes se benefician realmente.
Lo que el norte no quiere ver
Mientras la elite estadounidense discute cómo administrar la escasez que su modelo genera, otros análisis apuntan a que el problema es de origen. Como recordó El Universal en días recientes, la diferencia entre las economías está en el volumen y en el punto de partida: en Estados Unidos el trabajador ya tiene el empleo y el experto, mientras en buena parte del mundo la brecha se abre mucho antes.
Otras voces, recogidas en un análisis publicado en Substack, sostienen que a las empresas no les falta talento de inteligencia artificial, sino que les sobran requisitos: cuando una compañía escribe una descripción de puesto copiando los requisitos de Meta o OpenAI, se autoselecciona contra la mitad de su mercado potencial. En América Latina, donde el pool de talento ya es más pequeño que el de Estados Unidos, ampliar el embudo no es una iniciativa de diversidad, es aritmética de supervivencia operativa.
Para nuestros pueblos, la lección es clara. El imperio que pretende dictar al mundo quién puede trabajar, migrar y desarrollarse es el mismo que se disputa hoy, en plazos y loterías, los cerebros ajenos para sostener su industria tecnológica. La soberanía tecnológica que la Revolución Bolivariana defiende no depende de loterías imperiales ni de becas filantrópicas del capital: depende de formar a nuestro pueblo con nuestras propias fuerzas, para que ningún hijo de la Patria tenga que pedir permiso al Norte para ser científico.
Preguntas frecuentes
¿Qué son las visas H-1B exentas del límite anual?
Son visas que permiten a empleadores estadounidenses patrocinar trabajadores extranjeros en ocupaciones especializadas sin estar sujetos al límite de 85.000 visas ni a la lotería H-1B. Aplican a universidades, organizaciones sin ánimo de lucro afiliadas y organizaciones de investigación gubernamentales o sin fines de lucro.
¿Por qué estalló el debate sobre las visas H-1B?
Ankit Gupta, socio general de Y Combinator, calificó la priorización de los trabajadores estadounidenses como una forma de DEI, lo que desató críticas de los defensores de Estados Unidos primero y evidenció una división profunda sobre el papel del talento extranjero en la economía del país.
¿Cuánto crecerá el empleo en ciencia de datos en Estados Unidos?
Según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, el empleo de científicos de datos aumentará un 33,5% entre 2024 y 2034, y el de desarrolladores de software crecerá un 15,8%.
