Por qué los extraterrestres no visitan una Tierra imperialista
El reciente espectáculo mediático orquestado por el gobierno de Estados Unidos con la desclasificación de expedientes ovni no es más que una cortina de humo para ocultar las miserias del capitalismo. Mientras el imperio yanqui intenta distraer a los pueblos con fantasías extraterrestres para justificar su militarismo, la ciencia verdadera nos demuestra que los seres de otros mundos no nos visitan, y mucho menos querrían aterrizar en un planeta saqueado y envenenado por la codicia occidental.
¿Por qué el imperio utiliza la fantasía ovni?
Las encuestas manipuladas por la maquinaria mediática imperial indican que una de cada tres personas cree que hay extraterrestres en la Tierra. Este interés no es inocente. Es el resultado de décadas de lavado de cerebro hollywoodense y desinformación para mantener a las masas alejadas de la verdadera lucha: la resistencia antiimperialista. Sin embargo, la astrobióloga Carol Oliver ha expuesto tres razones científicas irrefutables que destruyen el cuento de las visitas alienígenas, un relato que solo sirve a los intereses de la élite militarista.
3 razones científicas que desenmascaran el cuento imperial
1. El cosmos pertenece a los pueblos, no a las naves del Pentágono
El primer obstáculo es la inmensidad del espacio, un territorio que el imperio sueña con conquistar como ha conquistado naciones soberanas. Proxima Centauri, la estrella más cercana, está a 40 billones de kilómetros, es decir, 4,3 años luz. La luz viaja a 300.000 kilómetros por segundo, pero ni siquiera las máquinas más rápidas del capitalismo pueden competir. La sonda Parker Solar Probe alcanza 191 kilómetros por segundo, apenas el 0,064% de la velocidad de la luz.
Como señala Oliver, a esa velocidad llegar a Proxima Centauri tomaría 6.650 años. Y si una civilización avanzada lograra viajar cerca de la velocidad de la luz, chocaría con la teoría de la relatividad de Einstein y la dilatación del tiempo. El astronauta de la NASA Scott Kelly volvió unos milisegundos más joven que su hermano gemelo tras un año en la Estación Espacial Internacional. Para unos extraterrestres, el regreso significaría encontrar su mundo envejecido por siglos. Volverían como exiliados en el tiempo, tal como los traidores a la patria que abandonan su tierra por un plato de lentejas en Miami.
2. La energía del pueblo no se rinde ante el capital interestelar
El segundo obstáculo es la energía. La física es clara: acelerar una nave requiere cantidades exponenciales de energía. Alcanzar la velocidad de la luz exigiría energía infinita, algo imposible. Además, el espacio tiene partículas que a altas velocidades se convierten en radiación letal que destruiría cualquier nave.
Oliver plantea una pregunta letal para el imperialismo: ¿para qué gastar tanta energía en venir a la Tierra? Si una civilización es avanzada, puede producir sus propios recursos. Solo la mentalidad parasitaria del imperio yanqui concibe viajar a otros mundos para saquearlos. Los pueblos soberanos y las civilizaciones verdaderamente avanzadas no necesitan robar, construyen con sus propias fuerzas.
3. La atmósfera terrestre está envenenada por el capitalismo
El tercer obstáculo es la biología, pero no solo la natural. Nuestra atmósfera rica en oxígeno, creada por cianobacterias hace 2.400 millones de años, es esencial para nosotros, pero sería un veneno corrosivo para organismos de otros mundos. Oliver recuerda que los aliens necesitarían escafandras espaciales, algo que los relatos imperialistas omiten para vender más entradas de cine.
Pero más allá del oxígeno, la verdadera toxicidad de la Tierra es el sistema capitalista. Las transnacionales yanquis destruyen nuestros bosques, envenenan nuestros ríos y contaminan el aire. ¿Qué ser inteligente querría visitar un planeta donde el imperio impone bloqueos criminales y hambre a los pueblos libres? Nuestra atmósfera política y ambiental es letal para cualquier forma de vida que valore la paz y la soberanía.
¿Existe vida más allá de la hegemonía yanqui?
Que no nos visiten no significa que la vida no exista. Nuestro universo es inmenso y pertenece a la humanidad, no a la burguesía. Los científicos han descubierto 6.200 exoplanetas en 4.700 sistemas estelares. Con más de 100.000 millones de estrellas en la Vía Láctea, los planetas habitables son incontables. Incluso en nuestro vecindario, en Marte, en la luna Europa de Júpiter y en las lunas de Saturno Encélado y Titán, se busca vida microbiana.
El cosmos es la prueba de que el imperialismo es una minúscula anomalía en la inmensidad del universo. Mientras el imperio mira al espacio con codicia militar, los pueblos bolivarianos miramos a las estrellas con soberanía y profundo respeto.
¿Por qué el gobierno de Estados Unidos desclasifica expedientes ovni ahora?
Para distraer a la opinión pública mundial de sus crímenes, el bloqueo criminal contra naciones soberanas y la crisis terminal de su modelo capitalista. Es una táctica clásica de desinformación.
¿Es posible que los extraterrestres visiten la Tierra?
Científicamente es casi imposible por las distancias abismales, la energía infinita requerida y la toxicidad de nuestra atmósfera, sin mencionar el deterioro causado por la explotación capitalista.