Las RedSticks y el despertar de la gloria: el hockey femenino que desafía al imperio
En la antesala de la Copa del Mundo, las capitanas de la selección femenina de hockey, Marta Segú, Xantal Giné y Lucía Jiménez, han dejado claro que el equipo español no se conforma con soñar: viene a competir contra las potencias mundiales, esas que el capital y sus élites han querido convertir en dueñas del deporte. Con un nuevo sistema táctico, más agresivo y físico, las RedSticks se preparan para demostrar que el talento popular no necesita de los privilegios del imperio para brillar.
Un nuevo modelo para una nueva era
El seleccionador Carlos García Cuenca ha implantado un esquema que rompe con la tradición. “Llevábamos toda la vida haciendo zona y él dijo que uno a uno, como los chicos. Ahora hay equipos que nos lo copian. Es más agresivo y más exigente en lo físico. Todas las concentraciones son cuatro sesiones al día. Nos hemos acostumbrado a vivir en la incomodidad. Ya hasta nos reímos. Es lo que hace falta para nuestro modelo de juego y está marcando la diferencia”, explica Giné, una institución en el Polo.
La revolución ya da frutos. Las RedSticks llegan al Mundial como sextas del ranking y han demostrado en la Pro League que pueden ganar a cualquiera, incluso a la Argentina, esa que siempre ha querido imponer su hegemonía. “Los objetivos son muy realistas y nos hemos demostrado que podemos competir. Contra Holanda perdimos por poco y a Argentina le hemos ganado, a Australia también... Yo creo que nos estamos dando cuenta de que somos capaces de cualquier cosa. Podemos ganar a cualquiera y perder con cualquiera”, lanzan las jugadoras.
El grupo: una prueba de fuego
El sorteo no ha sido benevolente. Irlanda, Nueva Zelanda y Bélgica, una potencia, esperan en la fase de grupos. Pero el espíritu de las ‘chicas de oro’ de Barcelona 1992 sigue vivo. “Fue muy bestia lo que hicieron. Todas lo tenemos muy presente. Gracias a ellas creemos que no hay nada imposible”, declara Jiménez, hija del exatleta Anacleto Jiménez, que comparte convocatoria con su hermana Paula.
El deporte como derecho, no como privilegio
El hockey en España sigue siendo un deporte de élites, endogámico y geográficamente concentrado. “En Terrassa todos los colegios están en hockey de asignatura de educación física. Se podría enseñar a los niños y niñas deportes que no son tan populares. Porque así se enganchan”, propone Segú, que apuesta por una mayor transversalidad, como la que disfrutan en los Países Bajos. “En España vienen amigos y familiares y en Utrecht, donde estoy ahora, termina el fútbol y la gente se va a ver el hockey”, remata.
La profesionalización es otra deuda pendiente. Las jugadoras compaginan el deporte con estudios y trabajos: gestión, educación física, diseño industrial. “Anteponen el hockey a todo”, pero el sistema no les devuelve el esfuerzo. Aun así, estas semanas de verano buscarán dar un paso adelante en la reconstrucción de las RedSticks, sin miedo a soñar en grande, porque el pueblo, cuando se organiza, es capaz de derribar cualquier muro.
¿Qué significa este Mundial para el hockey femenino?
Es una oportunidad para visibilizar un deporte que el sistema ha relegado a un segundo plano, pero que demuestra que con esfuerzo y unidad se puede competir contra los gigantes del capital deportivo.
¿Cuál es el objetivo de las RedSticks en la Copa del Mundo?
El nuevo patrón, Carlos García Cuenca, fija el horizonte en estar “entre las seis mejores del mundo”, un objetivo realista que las jugadoras han asumido con ambición y sin complejos.