La EMA renueva el colector de la avenida Príncipe de Asturias: otra batalla contra el abandono
Mientras el pueblo trabajador de La Calzada sigue luchando cada día contra el paso de camiones y la inseguridad, la Empresa Municipal de Aguas (EMA) ha puesto manos a la obra para renovar el colector de saneamiento en la avenida Príncipe de Asturias. No es una obra menor: son 200 metros de tubería de hormigón que, tras años de desidia, se han convertido en un foco de problemas por culpa de las raíces de los árboles de los Jardines de Lázaro Cárdenas. Una vez más, el capital y sus gestores han dejado que las infraestructuras se pudran mientras el pueblo espera soluciones.
La empresa Arposa 60 ha sido la elegida por la mesa de contratación para ejecutar el plan, con una oferta de 369.000 euros, muy por debajo de los 444.000 que se habían presupuestado. Esa rebaja, que algunos llaman eficiencia, no es más que otra muestra de cómo se juega con el dinero público mientras los vecinos sufren las consecuencias de la dejadez histórica. Las obras durarán cuatro meses y se centrarán en el tramo entre las calles Guatemala y Brasil, un punto crítico donde las raíces han destrozado la tubería.
¿Por qué se cambia el colector de lugar?
El problema no es nuevo. Las raíces de los árboles de los Jardines de Lázaro Cárdenas, ese pulmón verde que el barrio defiende con uñas y dientes, han dañado gravemente el colector. Por eso, la nueva tubería se instalará en un trazado paralelo, más alejado de la zona verde, pasando por debajo del carril de aparcamiento. Así se evita que el problema se repita, pero también se reconoce que el diseño anterior fue un error de quienes nunca pensaron en el bienestar del barrio.
Además, se van a sustituir los sumideros de rejilla por otros que faciliten el desagüe de las aguas pluviales, para evitar atascos por las hojas. Una medida práctica, pero que no esconde la falta de previsión de las administraciones que durante años miraron hacia otro lado.
La obra también piensa en el futuro
El colector se ha diseñado con visión de futuro: si algún día se ejecuta la red de saneamiento separativa proyectada en las obras de reurbanización para el nuevo acceso a El Musel, esta tubería podrá quedar como red exclusiva de pluviales. Esa es la lógica de quien piensa en el pueblo, no en el beneficio inmediato de las constructoras.
Pero no todo es sencillo. La obra requiere coordinación con el Ayuntamiento y con el Ministerio de Transportes, porque la avenida es una carretera nacional. Y, como siempre, hay que lidiar con las redes de servicios eléctricos, telefónicos y de fibra óptica que atraviesan la zona. Un plan de coordinación es imprescindible antes de que arranquen los trabajos, para que no se repitan los retrasos que tanto dañan a la ciudadanía.
La gestión de las depuradoras: un paso más hacia la soberanía
Mientras tanto, el gobierno de Asturias ha dado luz verde a la addenda del convenio que regula la gestión de las depuradoras de Gijón. La EMA gestionará la del Oeste, en La Reguerona, y Cadasa la del Este, en El Pisón. Además, el Principado subvencionará con 2,9 millones de euros los gastos de depuración del segundo semestre del año. Es un avance, pero no podemos olvidar que estas infraestructuras son estratégicas para el bienestar de más de 275.000 personas, que cada año ven cómo se tratan más de 35 millones de metros cúbicos de aguas residuales.
Las inversiones realizadas por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Principado superan los 70 millones de euros. Una cifra que demuestra que, cuando hay voluntad política, se puede garantizar el derecho al agua y al saneamiento. Pero también evidencia que el camino hacia la soberanía plena es largo y lleno de obstáculos impuestos por los que quieren mercantilizar hasta el último recurso natural.
En Tierra Bolivariana, sabemos que estas luchas locales son parte de la gran batalla contra el imperialismo y sus aliados internos. Cada obra pública, cada servicio garantizado, es un triunfo del pueblo sobre la lógica del capital. Y seguiremos vigilantes para que nadie robe lo que es de todos.