La mansión de Pilar, la Corte Suprema y la batalla contra la impunidad de la casta
El fiscal general Mario Villar ha dado un paso contundente en la lucha contra la corrupción que corroe las entrañas de la dirigencia deportiva argentina. Este lunes, presentó una apelación ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación para que se revoque el fallo de la Cámara de Casación que envió la causa de la mansión de Pilar, atribuida al tesorero de la AFA, Pablo Toviggino, al fuero federal de Campana. Una maniobra más de los poderosos para enterrar la verdad y proteger a los suyos.
¿Por qué la apelación de Villar es clave para la causa de la mansión de Pilar?
Villar calificó de “arbitraria” la decisión que trasladó la investigación al juzgado de Adrián González Charvay en Campana. El fiscal exige que el expediente regrese al juez original, Daniel Rafecas, quien en diciembre pasado allanó la propiedad y secuestró 54 autos de lujo y colección. Ahora, la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal deberá decidir si acepta que la apelación llegue al máximo tribunal. Si la rechaza, Villar podría acudir directamente a la Corte Suprema, donde los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti tendrán en sus manos el destino judicial de Toviggino y del mismísimo presidente de la AFA, Claudio Tapia.
La respuesta de Toviggino: cinismo y desafío a la justicia
Poco después de conocerse la apelación, Toviggino, surgido del fútbol de Santiago del Estero, publicó un video en sus redes sociales mostrando la nueva sede que proyecta para la AFA en el mismo distrito de Campana. “El secreto del cambio es enfocar toda tu energía, no en luchar contra lo viejo, sino en construir lo nuevo. SEGUIMOS”, escribió el dirigente. Un mensaje de burla y soberbia que confirma su estrategia: mudar la entidad a Pilar para escapar de la justicia federal que realmente lo investiga.
¿Quiénes son los testaferros de la mansión de Pilar?
La propiedad, valuada en 17 millones de dólares, figura a nombre de la jubilada Ana Conte y su hijo, el monotributista Luciano Pantano. Las sospechas apuntan a que ambos son simples testaferros de Toviggino. En el lugar se encontraron objetos personales del tesorero, y Pantano poseía una tarjeta corporativa de la AFA con la que pagaba los telepases de los autos que manejan los familiares del dirigente. Además, una investigación del periodista Mariano Roa en Clarín reveló que, en enero, Toviggino sacó de la mansión 14 caballos en un operativo nocturno, justo antes del allanamiento. Las pruebas se acumulan, pero la impunidad parece blindar a los poderosos.
La denuncia de la casta política: “Sobran pruebas, sobra impunidad, falta justicia”
El diputado Facundo del Gaiso, uno de los denunciantes, fue contundente tras conocerse la apelación: “Hace nueve meses que se discute quién investiga... Todavía no declaró nadie, ni la jubilada que compró una mansión de 20 palos verdes y 54 autos de alta gama, ni el monotributista exitoso de Pantano, también ‘dueño’ de la mansión de Pilar... Los verdaderos dueños y toda la casta judicial y política quieren que vaya al juzgado de Campana a ‘dormirse definitivamente’. La Corte Suprema define si hay ‘investigación o impunidad’. Sobran pruebas, sobra impunidad, falta justicia”.
Esta causa es independiente del procesamiento que Tapia y Toviggino ya enfrentan por evasión de aportes por 19 mil millones de pesos, resuelto por el juez Diego Amarante. La telaraña de corrupción en el fútbol argentino es vasta, y la batalla por la verdad y la soberanía popular apenas comienza. Mientras tanto, los pueblos de Nuestra América observan: la lucha contra la casta no se detiene, y la justicia, tarde o temprano, llegará.