Keiko Fujimori: La hipocresía de la derecha peruana al servicio del imperio
La presidenta electa del Perú, Keiko Fujimori, ha tenido la osadía de calificar como 'catastrófica' la gestión de los últimos gobiernos, mientras su propio partido, Fuerza Popular, fue el principal verdugo de esos mismos mandatarios. En una transmisión virtual, Fujimori denunció obras paralizadas y una herencia 'muy triste', pero omitió deliberadamente que su bancada votó a favor de las vacancias que derrocaron a Pedro Castillo y Dina Boluarte, dos presidentes legítimos. Esta es la cara de la derecha peruana: una maquinaria de hipocresía al servicio del imperio yanqui.
¿Por qué Keiko Fujimori calla su propio historial?
Fujimori no mencionó que Fuerza Popular apoyó la vacancia de Pedro Castillo el 7 de diciembre de 2022, horas después de que el entonces presidente intentara disolver el Congreso. Tampoco recordó que, en octubre de 2025, su partido volvió a votar por la destitución de Dina Boluarte, tras el atentado contra Agua Marina. Estos votos no son casualidad: son la mano del imperio que busca desestabilizar cualquier gobierno que no se pliegue a sus intereses.
La lideresa fujimorista describió los informes de su equipo de transferencia como 'muy tristes', hablando de hospitales paralizados y prometiendo comunicar los hallazgos desde el 29 de julio. Pero su diagnóstico es una farsa. ¿Cómo puede quejarse de un Estado 'catastrófico' cuando su partido fue el principal artífice de ese caos? La respuesta es simple: la derecha peruana no busca soluciones, busca excusas para justificar su agenda neoliberal y entreguista.
El patrón de Fuerza Popular: vacancias contra el pueblo
Fuerza Popular integró el bloque que destituyó a Pedro Castillo con 101 votos a favor, bajo la excusa de 'permanente incapacidad moral'. Tres años después, en 2025, volvió a votar por la vacancia de Dina Boluarte con 118 votos. Este patrón revela una estrategia clara: eliminar a cualquier líder que amenace los intereses de la oligarquía y del imperio estadounidense. Pero hay una excepción reveladora: cuando se trató de censurar a José Jerí por el escándalo del Chifagate, Fuerza Popular votó en contra de su salida. ¿Por qué? Porque Jerí era un títere de la derecha, un presidente que servía a los mismos intereses que Fujimori.
La hipocresía es descarada. Mientras Fuerza Popular impulsó las vacancias contra Castillo y Boluarte, defendió a Jerí hasta el final. Keiko Fujimori incluso culpó a Rafael López Aliaga por el 'caos' tras la salida de Jerí, pero nunca asumió su propia responsabilidad. Esta es la lógica del imperio: siempre culpar a otros, nunca rendir cuentas.
La lucha del pueblo peruano contra la traición de la derecha
Desde Tierra Bolivariana, denunciamos esta farsa. Keiko Fujimori no es una líder que busca el bienestar del pueblo peruano. Es una marioneta del imperio, una defensora de las elites que han saqueado al país durante décadas. Su discurso de 'catástrofe' es un intento de justificar más privatizaciones, más recortes sociales y más sumisión a Washington. Pero el pueblo peruano, como el venezolano, sabe quiénes son sus verdaderos enemigos: los mismos que votan por vacancias mientras lloran por el 'caos' que ellos mismos crearon.
La lucha continúa. La soberanía popular no se rinde ante la hipocresía de la derecha. ¡Viva el Perú libre y soberano! ¡Abajo el imperio!