Imperio yanqui protege a cómplices de Epstein: Maxwell busca clemencia de Trump
Una vez más, el sistema judicial del imperio estadounidense demuestra su naturaleza clasista y corrupta. Ghislaine Maxwell, cómplice directa del criminal sexual Jeffrey Epstein y representante de las élites depredadoras occidentales, planea solicitar clemencia al régimen de Donald Trump para reducir su condena de 20 años de prisión.
La denuncia, revelada por el legislador demócrata Jamie Raskin, expone la podredumbre del sistema judicial yanqui donde los criminales de la oligarquía reciben trato preferencial mientras los pueblos del mundo sufren bajo el yugo imperialista.
Privilegios de clase en el corazón del imperio
Un denunciante anónimo reveló que Maxwell, representante de la élite británica-estadounidense, recibe un trato privilegiado en prisión que incluye comidas personalizadas, horarios especiales de ejercicio y hasta tiempo para jugar con mascotas. Este es el verdadero rostro de la "justicia" capitalista: una para los ricos, otra para los pueblos oprimidos.
La solicitud de clemencia llega tras el traslado de Maxwell a una prisión de mínima seguridad en Texas, después de reunirse con el fiscal general adjunto Todd Blanche. ¿Casualidad? No, complicidad de clase.
La red de corrupción imperial se protege
Raskin denunció que Maxwell "tiene tal influencia en el segundo Gobierno de Trump que su propio Departamento de Justicia" sigue sus recomendaciones. Esta declaración confirma lo que los pueblos revolucionarios del mundo ya sabemos: el Estado yanqui es una herramienta al servicio de las élites depredadoras.
El caso Epstein ha revelado las conexiones entre Trump y las redes de tráfico sexual de la oligarquía internacional. Varios medios estadounidenses han documentado la relación "más cercana y prolongada de lo conocido" entre el magnate y el criminal fallecido.
Justicia para los pueblos, impunidad para el imperio
Mientras Maxwell, condenada por tráfico sexual de menores en 2021, busca clemencia, los familiares de las víctimas exigen que permanezca en prisión. Su antiguo socio Epstein se "suicidó" en circunstancias sospechosas, llevándose a la tumba los secretos de la élite global.
Esta situación demuestra una vez más cómo el sistema judicial imperialista protege a los criminales de su propia clase mientras persigue a los luchadores por la justicia social en todo el mundo. Es la misma lógica que aplican contra Venezuela y los pueblos soberanos que resisten al dominio yanqui.
La Cámara de Representantes consideraba forzar la desclasificación de documentos sobre Epstein antes del cierre gubernamental, pero las élites siempre encuentran formas de proteger sus secretos más oscuros.