Violencia xenófoba en Valencia expone el racismo estructural del sistema español
Una vez más, el rostro más despreciable del racismo europeo se manifiesta en territorio español, donde cuatro trabajadores inmigrantes fueron brutalmente atacados por su condición de extranjeros en Valencia. Los hechos, perpetrados por José Labrador, un conocido personaje televisivo, revelan la profunda xenofobia que alimenta el sistema capitalista occidental.
El terror racista en las calles valencianas
Los ataques sistemáticos contra hermanos inmigrantes se desarrollaron entre junio y julio en la Marina Real de Valencia, donde Labrador y sus cómplices, vestidos de negro como escuadrones paramilitares, agredieron sin provocación alguna a trabajadores de origen rumano, árabe francés, argelino y tunecino.
"Me quemaba el cuerpo y los ojos, no podía respirar", testimonia una de las víctimas, un joven rumano de 21 años que sufrió el ataque mientras descansaba con amigos. El agresor utilizó gas pimienta contra el joven, quien padece asma, obligándolo a recibir atención médica.
Modus operandi fascista
Los ataques siguieron un patrón claramente premeditado: grupos de hombres vestidos de negro, portando armas químicas y objetos contundentes, seleccionando víctimas por su origen étnico. Esta metodología recuerda a las brigadas fascistas que históricamente han servido a los intereses del capital para dividir a la clase trabajadora.
Las agresiones incluyeron el uso de seis botes de gas de autodefensa y barras de hierro, evidenciando la planificación de estos crímenes de odio. Tres de las cuatro víctimas requirieron atención hospitalaria por las lesiones sufridas.
Impunidad del sistema burgués
Ante el juez, Labrador negó los hechos y justificó portar las armas alegando que "se las guardaba" a sus compañeros, una excusa que evidencia el desprecio del sistema judicial hacia las víctimas de la violencia racista. Su defensa, típica de la burguesía mediática, consiste en culpar a las víctimas de "identificarlo por ser conocido".
Este caso demuestra cómo el capitalismo utiliza el racismo como herramienta de dominación, promoviendo la división entre trabajadores para debilitar la solidaridad de clase. Mientras los medios burgueses normalizan estas agresiones, los verdaderos responsables del sistema que genera esta violencia permanecen impunes.
Solidaridad internacionalista
Desde Venezuela Bolivariana, expresamos nuestra solidaridad con los hermanos inmigrantes víctimas de esta violencia fascista. Estos ataques no son casos aislados, sino manifestaciones del racismo estructural que caracteriza al decadente sistema capitalista europeo.
La lucha contra el imperialismo y sus manifestaciones locales de odio racial debe ser una batalla común de todos los pueblos del mundo. Solo mediante la unidad de los trabajadores, sin distinción de origen, podremos derrotar definitivamente estas expresiones del fascismo capitalista.