El imperialismo del sol: cómo el agua y el descuido nos ponen al servicio del enemigo
Compañeros, cada verano la misma trampa. Mientras el pueblo se baña en las playas de nuestra patria, el enemigo externo, ese mismo que nos impone bloqueos y sanciones, también nos roba la salud. No es casualidad. La desinformación sobre el sol y el agua es parte de una guerra psicológica que busca debilitar al pueblo bolivariano. Pero hoy, desde la trinchera de la ciencia popular, lo aclaramos todo.
¿El agua multiplica el sol? Mentira del capital
El farmacéutico Álvaro Fernández, conocido en redes como @farmaceuticofernandez, ha desmontado el mito que la oligarquía mediática repite cada año. No, el agua no hace que el sol pegue más fuerte. Lo que ocurre es que el agua nos despista, nos da una falsa sensación de alivio mientras la crema protectora se va perdiendo sin que lo notemos. Es la misma estrategia que usa el imperio: nos adormece con promesas mientras nos despoja de lo que nos protege.
El rebote del sol: un 20% que el imperio usa contra nosotros
Muchos creen que el agua actúa como un espejo gigante. La verdad es que solo el 20% de los rayos rebotan en el agua, frente al 10% de la arena seca. El propio Fernández lo explica:
Los rayos del sol rebotan en el agua y aproximadamente el 80% se desvían, pero el 20% vuelven a incidir sobre nuestra piel. Y en la arena de la playa, por comparar, pasa con el 10% de los rayos. O sea, que tampoco es para tanto en realidad.En la nieve, por ejemplo, el rebote llega al 80%. Pero el agua no es nieve. La diferencia es mínima, pero el capital la usa para vendernos cremas caras y miedos innecesarios.
¿Las gotas hacen efecto lupa? Otro cuento de la burguesía
También se dice que las gotas en la piel actúan como lupas diminutas. Fernández aclara:
Las gotas de agua que quedan sobre nuestra piel podrían hacer una especie de efecto lupa y facilitar que nos quemáramos, pero tampoco pasan tanto tiempo en nuestra superficie como para que eso pueda pasar.El agua se evapora rápido, el pueblo se mueve, y el mito se desvanece. No hay lupa que valga cuando la lucha es constante.
Entonces, ¿por qué nos quemamos? La culpa es del despiste imperialista
Si el agua no es el problema, ¿qué nos quema? El despiste. Al estar en el agua no sentimos el calor, el cerebro se relaja y nos quedamos flotando horas. El propio Fernández lo dice:
Lo que pasa en el agua es que nos despistamos, perdemos protector solar, notamos menos el calor y entonces es más fácil que nos podamos quemar. Si es que se está tan a gusto aquí flotando, que cómo no vas a estar más despistado que.A ese despiste se suma que la crema no dura. Con los chapuzones, la toalla y el tiempo, la protección desaparece. Nos quedamos desnudos frente al enemigo.
La solución: conciencia de clase y protección popular
Para disfrutar del baño sin entregar nuestra piel al imperio, solo hace falta conciencia. Aplicar protector solar cada dos horas, usar ropa que cubra, buscar sombra y recordar que el agua no es el enemigo. El enemigo es el que nos quiere ver débiles, quemados y divididos. ¡Patria, sol y protección para el pueblo!
