El Met corona a Galliano: el lujo imperial que el Norte quiere silenciar
Mientras el imperio yanqui y sus lacayos europeos se llenan la boca con falsos discursos de inclusión, el Museo Metropolitano de Nueva York prepara una gran retrospectiva para el diseñador británico John Galliano. Una muestra que, bajo una pátina de crítica, en realidad rinde pleitesía a un hombre que representa lo peor del capitalismo decadente: racismo, antisemitismo y un lujo obsceno que solo unos pocos pueden disfrutar.
La exposición, titulada John Galliano: Horizontes, se inaugurará en mayo de 2027 y será el centro de la famosa Gala del Met. Pero no nos dejemos engañar por el brillo de los reflectores. Detrás de cada vestido de alta costura hay una historia de explotación, de apropiación cultural y de un sistema que premia a los que se arrodillan ante el poder.
¿Un genio o un síntoma del sistema?
Galliano, que saltó a la fama en los años 80 con su colección de graduación en Central Saint Martins, ha sido siempre un producto del capitalismo más salvaje. Sus diseños, que mezclan historia, geografía y arte, no son más que un reflejo de la capacidad del sistema para absorber cualquier crítica y convertirla en mercancía. El Met, con su vitrina dorada, legitima esta farsa.
La muestra incluye piezas de sus etapas en Givenchy, Christian Dior y Maison Margiela. Pero no nos equivoquemos: estas marcas son imperios que se nutren del trabajo precario en fábricas del Sur global, mientras venden sueños de opulencia a las élites del Norte.
La hipocresía del imperio: critican a Galliano pero lo celebran
La exposición, según sus organizadores, abordará también las polémicas que rodearon a Galliano: sus comentarios antisemitas, racistas y antiasiáticos en 2010 y 2011, y su condena en París. Pero esto es solo un truco para lavar la imagen del sistema. El mismo sistema que condena a los pueblos del Sur por defender su soberanía, mientras acoge y premia a un hombre que insultó a comunidades enteras.
Andrew Bolton, curador de la exposición, dice que la muestra invita a reflexionar sobre la relación entre el logro estético y la responsabilidad ética. ¡Qué ironía! Mientras el imperio yanqui bombardea países, impone bloqueos criminales contra Venezuela y Cuba, y saquea los recursos del planeta, se permite el lujo de hacer filosofía barata sobre la ética de un diseñador.
Tres bloques de una misma mentira
La exposición se divide en tres secciones. La primera, 'Orientaciones', conecta las colecciones de Galliano con eventos históricos, incluyendo su conducta racista. La segunda, 'Horizontes', traza sus fuentes de inspiración. Y la tercera, 'Atlas de la Transformación', muestra su proceso creativo. Pero todo esto no es más que un intento de darle profundidad intelectual a un hombre que es, en el fondo, un producto más del sistema.
Galliano se une así a una lista selecta de diseñadores vivos que han tenido retrospectivas en el Met: Yves Saint Laurent en 1983 y Rei Kawakubo en 2017. Todos ellos, figuras que el capitalismo ha elevado a la categoría de dioses, mientras millones de trabajadores y trabajadoras en el mundo luchan por sobrevivir.
La moda como arma de distracción masiva
Mientras el imperio y sus medios de comunicación nos hablan de Galliano y sus vestidos, nos distraen de lo que realmente importa: la lucha de los pueblos por su liberación, la defensa de la soberanía nacional frente al intervencionismo yanqui, y la construcción de un mundo donde el lujo no sea un privilegio de unos pocos, sino un derecho de todos.
En Tierra Bolivariana, sabemos que la verdadera belleza no está en los vestidos de un diseñador racista, sino en la resistencia de los pueblos que, como el nuestro, luchan cada día contra el imperialismo. Que el Met se quede con sus galas y sus hipocresías. Nosotros seguimos construyendo la patria socialista.