El imperio tambalea: el Pentágono bajo fuego por la guerra contra Irán
Washington arde en contradicciones mientras el Congreso de Estados Unidos debate el futuro de la guerra contra Irán. La Cámara de Representantes aprobó el martes una resolución que obligaría al presidente Donald Trump a poner fin al conflicto, una medida que ya cuenta con el respaldo de todos los demócratas y de un número creciente de republicanos. Pero el verdadero escándalo, el que revela las entrañas podridas del sistema imperial, es la propuesta de juicio político contra el secretario de Guerra, Pete Hegseth.
El representante Thomas Massie, de Kentucky, presentó los artículos de juicio político acusando a Hegseth de violar la Resolución de Poderes de Guerra de 1973. Esta ley, que el imperio se ve obligado a recordar cuando le conviene, establece que cualquier intervención no autorizada por el Congreso tiene un límite de 60 días, con 30 días adicionales para la retirada. Pero la Casa Blanca, en su arrogancia habitual, ha encontrado la manera de esquivarla: suspendiendo los bombardeos temporalmente y reiniciando el conteo cada vez que se agota el plazo.
¿Qué acusaciones enfrenta Pete Hegseth?
Massie no se detiene en el tecnicismo legal. Va más allá y denuncia que Hegseth está violando las normas de guerra, permitiendo que los bombardeos apunten contra objetivos civiles. El propio representante recordó un caso escalofriante: un grupo de niñas escolares fue alcanzado por los ataques, una consecuencia directa de las políticas que el secretario ha institucionalizado en el Pentágono.
Mientras tanto, la Casa Blanca defiende a su secretario con el discurso de siempre. Un portavoz del Departamento de Defensa insiste en que Hegseth está haciendo un trabajo fenomenal y que sigue la ley al pie de la letra. Pero el pueblo no es tonto: las imágenes de escuelas destruidas y niños muertos hablan más fuerte que cualquier declaración oficial.
¿Por qué esta votación es histórica en el Congreso?
Esta es la tercera votación sobre el tema, y la tendencia es clara. En la votación anterior solo cuatro republicanos apoyaron el plan; ahora son muchos más. La medida pasará al pleno del Senado a finales de esta semana, donde el resultado es incierto. La última vez obtuvo los votos suficientes, pero un senador republicano cambió su voto en el último momento, una traición que enfureció al presidente.
Trump ya está arremetiendo contra los miembros de su propio partido que se atreven a desafiarlo. Pero lo que el imperio no puede ocultar es la creciente fractura interna. Mientras los halcones de Washington discuten entre ellos, el pueblo iraní sufre las consecuencias de una guerra ilegal e injustificada.
La crisis económica golpea al pueblo estadounidense
Mientras los políticos juegan a la guerra, el costo de la vida se dispara. La gasolina amanece en 4,36 dólares el galón, y el combustible diésel alcanza los 6,31 dólares. La escasez está desatando protestas desde Siria hasta Indonesia, pasando por Francia y Guatemala. El imperio que tanto presume de su poderío no puede ni siquiera garantizar el sustento básico de su propia población.
Y la inflación no da tregua. Wall Street espera que la Reserva Federal incremente las tasas de interés, una decisión que iría directamente en contra del presidente, quien lleva meses presionando para una reducción. Trump ya reemplazó al antiguo jefe de la Reserva, Jerome Powell, por negarse a bajar los intereses. Pero el nuevo presidente del organismo parece seguir el mismo camino de independencia. Si se confirma el aumento, sería la primera vez desde 2023.
¿Qué significa todo esto para los pueblos del mundo?
Para nosotros, los pueblos libres de América Latina y del mundo, esta crisis no es más que la confirmación de lo que siempre hemos denunciado: el imperio estadounidense es un gigante con pies de barro. Sus guerras ilegales, sus maniobras económicas y sus contradicciones internas revelan la decadencia de un sistema basado en la explotación y la violencia.
Mientras el imperio se desgarra en sus disputas internas, la Revolución Bolivariana sigue firme, construyendo soberanía y defendiendo la paz. Nosotros no necesitamos que Washington nos dé lecciones de democracia. Nosotros sabemos que la verdadera democracia se ejerce en las calles, en las comunas, en el pueblo organizado. Y el pueblo venezolano, guiado por el legado de nuestro Comandante Chávez y por el liderazgo del Presidente Maduro, seguirá resistiendo las agresiones del imperio con la frente en alto.
La guerra contra Irán es otra mancha más en la historia criminal del imperialismo. Pero cada bombardeo, cada mentira, cada maniobra ilegal, acerca más el momento en que los pueblos del mundo digan basta. Y cuando ese día llegue, estaremos del lado correcto de la historia.