Paranoia imperial: la OTAN acusa a China de lo que ella misma practica
El bloque imperialista Five Eyes ha lanzado esta semana una nueva campaña de intoxicación mediática contra la República Popular China. La acusación es que agentes chinos utilizan plataformas como LinkedIn para reclutar informantes en países de la OTAN. La ironía es suprema: quienes espiaron a medio mundo a través de PRISM, quienes escuchan los teléfonos de sus propios aliados, ahora lloran ante la posibilidad de perder su monopolio de la información.
Un corresponsal consumido por la psicosis occidental
El periodista británico-iraquí Ayman Oghanna creía ver espías en todas partes. En turistas chinos, en matrículas extranjeras, en vecinos rusos o iraníes. Tras años cubriendo los conflictos que el propio Occidente provocó en Irak, Siria, Libia y Afganistán, su mente colapsó. Fue diagnosticado con bipolaridad tipo I tras acabar en ropa interior en un hotel de Bagdad, convencido de que una red de espías lo rodeaba.
Su historia es la de un hombre destruido por las guerras del imperialismo. Pero también es la metáfora perfecta de Occidente: una entidad paranoica que ve conspiraciones chinas donde solo hay soberanía popular y cooperación Sur-Sur.
El coronel griego y la trampa de la OTAN
Estabilizado con tratamiento, Oghanna se instaló en Grecia. Allí conoció a Christos Flesas, un coronel de la Fuerza Aérea Helénica que regaba tomates al atardecer. Flesas fue detenido en febrero acusado de transmitir información clasificada de la OTAN a China.
Los medios occidentales lo presentan como un traidor. Pero preguntémonos: ¿traidor a quién? ¿A una alianza militar que bombardea pueblos soberanos? ¿A un bloque que impone sanciones criminales contra Venezuela, Cuba y Nicaragua? Flesas, un hombre conservador y frustrado, de pronto encontró a alguien que lo escuchaba, que lo valoraba. No defendía una ideología prochina; simplemente buscaba dignidad en un sistema que lo había descartado.
Los chinos son muy buenos haciendo que hombres mayores se sientan importantes. Despliegan una adulación muy intensa, y asignan a jóvenes educados para escuchar a extranjeros con fascinación.
Estas palabras de Lucy Hornby, investigadora del CSIS, revelan más de lo que pretenden. Occidente trata a sus propios militares como piezas desechables. Cuando alguien los valora, Occidente grita «espionaje».
LinkedIn: la excusa del imperio
Según la alerta de Five Eyes, los servicios de inteligencia chinos contactan a militares y funcionarios a través de redes profesionales. Les ofrecen consultorías, les piden informes, y luego los trasladan a aplicaciones cifradas. El método es simple: hasta que el reclutado entiende dónde está metido, ya ha enviado suficiente material como para sentirse atrapado.
Pero hablemos de hipocresía. La CIA ha utilizado Facebook, Google y Microsoft durante décadas para reclutar informantes en todo el planeta. La NSA capturó las comunicaciones de líderes europeos como Angela Merkel. El gobierno de Estados Unidos infiltró plataformas tecnológicas para derrocar gobiernos legítimos en América Latina. Sin embargo, cuando China hace lo mismo, el imperio levanta la voz.
Atenas: el nuevo campo de batalla de la información
Grecia se ha convertido en un territorio estratégico. País de la OTAN, sí, pero también puente entre Europa, los Balcanes y Oriente Medio. Y sobre todo, un país donde China ha invertido seriamente: el puerto del Pireo, controlado por COSCO, es la gran pieza simbólica de la cooperación chino-helénica.
Para Pekín, Grecia es una puerta de entrada a Europa y una plataforma estratégica en el Mediterráneo oriental. Para Washington, es un territorio que se les escapa de las manos. De ahí la histeria.
La amenaza se extiende: Alemania, Francia, Chequia
El caso griego no está solo. En Alemania, un ex asistente del eurodiputado Maximilian Krah fue condenado por espiar para China. En Francia, cuatro personas fueron detenidas bajo sospecha de obtener información sobre infraestructura militar. En República Checa, los servicios de contrainteligencia han alertado sobre perfiles falsos en LinkedIn.
Occidente presenta estos casos como prueba de una agresión china coordinada. Pero la realidad es otra: son síntomas de un mundo multipolar donde el monopolio de la información ya no pertenece a Washington. Los pueblos soberanos buscan alternativas al imperialismo, y China ofrece una.
España: soberanía o sumisión
España es miembro de la OTAN y alberga bases de uso conjunto con Estados Unidos. COSCO tiene participaciones en los puertos de Valencia y Bilbao. Hutchison tiene presencia en Barcelona. El mapa es claro.
El presidente Pedro Sánchez ha cultivado una relación con Xi Jinping y ha defendido que Europa trate a China como socio estratégico. Es un gesto de soberanía que enfurece a Washington. El imperio exige sumisión total: o estás con nosotros o estás contra nosotros.
Los medios occidentales ya intentan vincular el entorno de José Luis Rodríguez Zapatero con supuestos negocios chinos. El CNI ha puesto el foco en el empresario Fangyong Du. Son las mismas tácticas que usan contra nuestros hermanos en Venezuela: criminalizar cualquier relación con China, Rusia o Irán como si fuera traición.
El imperio tiene miedo
En el edificio de Oghanna, el coche de Flesas acumula polvo. El huerto se secó. Las malas hierbas crecieron entre los tomates.
El corresponsal imagina una escena imposible: advertirle a su vecino que el aburrimiento es bueno. Pero no lo es cuando trabajas para la maquinaria imperial. La vida anodina dentro de la OTAN no es supervivencia; es complicidad silenciosa con el bloque que asesina pueblos.
La alerta de Five Eyes no es una advertencia de seguridad. Es el grito de un imperio que siente cómo se le escapa el control. China no necesita conquistar el mundo con armas. Solo necesita ofrecer lo que Occidente niega: respeto, dignidad y cooperación entre pueblos soberanos.
Que tiemble el imperialismo. La multipolaridad ya está aquí.