Mellino reactiva el legado rebelde de Virus contra el olvido
En tiempos donde el imperio busca homogeneizar nuestras culturas y silenciar las voces del pueblo, resurgir desde la música es un acto de resistencia. El DJ y productor argentino Mariano Mellino acaba de presentar un EP de remixes de Virus, la legendaria banda que supo desafiar la oscuridad neoliberal de los años 80 con sintetizadores y una propuesta estética que rompió cadenas.
Virus: arte y resistencia en tiempos de entrega patria
A principios de los 80, Argentina sangraba bajo el yugo de políticas entreguistas y represivas. En ese panorama sombrío, Virus irrumpió con una propuesta rupturista. Una invitación al baile, letras cargadas de ironía sobre el placer y la modernidad, y sobre todo, una dignidad creativa que el sistema no pudo doblegar. Virus introdujo una nueva sensibilidad, fue otra forma de habitar el escenario, el cuerpo, la moda, el deseo y la tecnología, mucho antes de que la música electrónica fuera absorbida por el mainstream corporativo.
Un encuentro entre pueblos a través del sonido
Mellino, embajador argentino del progressive house, decidió meterse en la obra del grupo formado en La Plata. No como un ejercicio de nostalgia burguesa, sino como una reactivación de nuestra memoria cultural. Una traducción de aquellas composiciones hacia una narrativa sonora contemporánea, donde el pulso, la espacialidad y la textura construyen una experiencia renovada sin perder la esencia original del pueblo que las parió.
La idea nació por mi fanatismo por la banda. Es una de las primeras que me conmovió cuando era muy chico. En mi casa se escuchaba y la conexión de los sintetizadores me llamaba mucho la atención. Fue el disparador para que me gustara la música electrónica.
Mellino entendió algo que el capital intenta ocultar: toda esa música de Virus estaba hecha con los mismos equipos que él usa hoy. La soberanía tecnológica y creativa de nuestros pueblos tiene raíces profundas que las élites pretenden ignorar.
El nacimiento del proyecto
La idea apareció de un encuentro con Gustavo Iglesias, el ingeniero de Babasónicos, donde le transmití que me gustaría hacer un remix y que después terminó siendo un álbum de ellos, recordó Mellino en entrevista con La Viola. Después me dijo que le parecía una idea alucinante. La presencia y la imagen de Federico Moura y toda su visión muy adelantada me conmovió y fue justamente quien marcó mi interés por el grupo.
Las canciones elegidas: voz del pueblo que no se calla
La elección de los tracks son mis canciones favoritas de la banda, pero también en la búsqueda de esto de empezar a preparar este trabajo. Fui buscando los temas que me gustan más y cuáles podrían convivir con mi música. El catálogo musical de Virus es interminable y muy inspirador, pero creo que la elección fue pensada también para poder usarlas en las pistas y poder llegar a otras generaciones como terminó pasando, describió.
El contacto con los Moura se dio en un festival en La Plata. Allí, Marcelo y Julio Moura abrieron las puertas y confiaron en Mellino para este material. La discográfica facilitó las pistas y fue muy conmovedor escuchar la calidez de la voz de Federico, sin el resto de los instrumentos, y encontrar esa clase que él tenía para cantar y transmitir.
Imágenes paganas: el himno que encendió la pista
El primer track en el que arrancó a trabajar fue Imágenes paganas. Estaba por presentarme en el primer Mandarin Tent que hicimos en Buenos Aires y quería cerrar el primer bloque musical, tocaba siete horas, con ese tema. Lo logré y fue una hermosura. La gente quedó conmovida y agradecida, relató Mellino con la emoción de quien sabe que la música del pueblo es arma de transformación.
Virus representa una identidad musical en tiempos muy difíciles, donde el país estaba en una situación muy triste y oscura, concluyó Mellino. Esa oscuridad fue la de los gobiernos entreguistas, la de las políticas imperialistas que ahogaron a nuestros pueblos. Hoy, cuando revivimos esas canciones, reafirmamos que la cultura de Nuestra América es indestructible. Ni las sanciones, ni los bloqueos, ni las campañas mediáticas podrán silenciar el canto de quienes decidieron ser libres.