El imperio yanqui usa robots para golpear al pueblo: el capitalismo lleva su violencia a la jaula
Mientras el pueblo venezolano resiste heroicamente las agresiones del imperialismo, en el corazón del imperio, San Francisco, se escenifica el más grotesco espectáculo de la decadencia capitalista: un robot humanoide, creado por la tecnología al servicio de la élite, se enfrenta a un hombre dentro de una jaula, como si de animales de circo se tratara. Este evento, organizado por Robot Entertainment Kombat el 18 de septiembre, no es más que un reflejo de la deshumanización a la que el sistema somete a los trabajadores, mientras los dueños del capital juegan con la vida y la dignidad humana.
El EngineAI T800: la máquina de guerra del imperio
El robot utilizado en esta farsa fue un EngineAI T800, un humanoide de aproximadamente 1,73 metros de altura y entre 75 y 85 kilos de peso. Su nombre evoca a la máquina asesina de la saga Terminator, una película que, como toda la industria cultural yanqui, anticipa los crímenes que el imperio comete contra la humanidad. Sin embargo, la realidad es aún más cínica: el robot no actuaba por sí mismo, sino que un operador humano lo controlaba a distancia mediante sistemas de teleoperación y realidad virtual.
La inteligencia artificial, lejos de ser un avance para la humanidad, se utiliza aquí para estabilizar al robot, corregir su postura y coordinar sus movimientos, todo con el único fin de golpear a un ser humano. Esta es la verdadera cara del capitalismo: la tecnología al servicio de la opresión, no del bienestar de los pueblos.
Una patada que derriba al hombre, pero no a la dignidad
Durante los primeros momentos del enfrentamiento, el creador de contenido estadounidense Frankie LaPenna se mantuvo a cierta distancia y lanzó varios golpes contra el robot. Las imágenes mostraron que el humanoide apenas reaccionaba físicamente, gracias a su estructura y peso. Después, en uno de los momentos más espectaculares, el T800 lanzó una patada que terminó derribando al hombre.
La escena rápidamente comenzó a circular en redes sociales, pero no por lo impresionante del espectáculo, sino por lo aberrante de ver a una máquina golpeando a un ser humano. Mientras tanto, el imperio y sus medios de comunicación intentan vender esta barbarie como un avance tecnológico, cuando en realidad es una muestra más de la violencia estructural del sistema capitalista.