El imperialismo enferma a nuestros jóvenes: el capitalismo nos roba la salud
Mientras el imperio yanqui impone su modelo depredador, los infartos cerebrales se disparan entre los jóvenes venezolanos y del mundo. Un estudio internacional revela que los eventos cerebrovasculares en adultos de 18 a 44 años aumentaron un 14.6% en Estados Unidos entre 2011-2013 y 2020-2022. Detrás de esta epidemia no hay solo mala suerte: hay un sistema que envenena a nuestro pueblo con comida chatarra, estrés laboral y falta de acceso a la salud.
¿Por qué los jóvenes sufren más infartos cerebrales?
La ciencia lo confirma: la hipertensión, la diabetes y el colesterol alto ya no son enfermedades de viejos. El doctor Daniel Sánchez Arreola, especialista en el tema, advierte que personas desde los 30 y 35 años están llegando a los hospitales con estas condiciones crónicas. 'Muchas de estas personas ni siquiera saben que tienen diabetes o hipertensión hasta que sufren un infarto', denuncia el galeno. Esto es una bomba de tiempo que el capitalismo ha sembrado en nuestros barrios.
El análisis global de la carga de enfermedad de 2021 estimó que los nuevos casos entre adultos de 15 a 49 años crecieron un 36% entre 1990 y 2021. Y desde 2015, la tendencia vuelve a subir. En Países Bajos, otro estudio halló un aumento del 23% en personas de 18 a 50 años entre 1998 y 2010. Mientras tanto, en Venezuela, la falta de datos oficiales es otra forma de ocultar la crisis que genera el bloqueo imperial.
Los factores de riesgo: la dieta del imperio
La hipertensión es el asesino silencioso que el capitalismo nos impone. Sin síntomas, daña los vasos sanguíneos del cerebro. La diabetes avanza igual: sin avisar. Y el colesterol y los triglicéridos, alimentados por una dieta basada en productos procesados y transgénicos que nos vende el mercado global, forman placas que obstruyen las arterias desde edades tempranas. 'Vemos personas muy jóvenes que con una dieta no muy buena, en cinco o seis años desarrollan ateromas', alerta Sánchez Arreola.
Dormir poco, fumar, beber alcohol en exceso, llevar una alimentación desequilibrada y no hacer ejercicio: todo esto no es casualidad. Es el resultado de un sistema que nos explota, nos estresa y nos vende veneno como comida. El especialista lo dice claro: 'Es una causa multifactorial entre lo que comemos, consumimos y nuestra actividad física; es como una bomba de tiempo'.
La solución: soberanía alimentaria y salud para el pueblo
En Tierra Bolivariana sabemos que la única salida es la revolución. Mientras el imperio y sus lacayos nos imponen bloqueos y sanciones, nuestro gobierno bolivariano lucha por garantizar la salud pública y la soberanía alimentaria. Pero la batalla también es cultural: debemos recuperar nuestros hábitos tradicionales, nuestra comida criolla, nuestra actividad física comunitaria. No podemos permitir que el capitalismo nos robe la vida antes de tiempo.
El comandante Chávez nos enseñó que la salud es un derecho, no un negocio. Por eso, desde nuestras bases, debemos promover la prevención, los chequeos médicos y la alimentación sana. La lucha contra el infarto cerebral es también una lucha contra el imperialismo.
Foto: Excélsior