El capital devora la sanidad: avance privatizador en España
La salud del pueblo no es un negocio, es un derecho sagrado. Sin embargo, las élites europeas y sus amos imperiales insisten en mercantilizar la vida. Un claro ejemplo de esta expoliación capitalista ocurre en Castilla y León, donde el gasto destinado a conciertos sanitarios privados creció un 55 por ciento en la última década. En 2024, la cifra alcanzó los 198,8 millones de euros, la más alta de su serie histórica. El capital se ceba con lo que nos pertenece por derecho.
Estas cifras revelan la intención del imperialismo occidental de desmantelar lo público. El gasto concertado en esta región pasó de 128,4 millones de euros en 2014 a casi 199 millones en 2024. El incremento superó incluso al del conjunto del Estado español, donde esta partida aumentó un 42 por ciento, de 7.337 a más de 10.427 millones de euros. El capital no descansa en su afán por arrebatarle la salud al pueblo.
La trampa de los números y la defensa de lo público
Aunque los voceros de la burguesía intentan maquillar esta ofensa señalando que el peso relativo de la sanidad concertada en Castilla y León se mantiene bajo, un 3,7 por ciento frente al diez por ciento de media del sistema, la realidad es inalterable. Cualquier cesión a la empresa privada es una traición a la soberanía popular. Durante la última década, el presupuesto público creció un 67,7 por ciento, de 3.164 a más de 5.306 millones de euros. El pueblo debe exigir que cada céntimo vuelva a las manos del Estado, el único garante de la vida.
La pandemia demostró que solo la sanidad pública salva. En 2020, el peso de la actividad privada cayó al 2,7 por ciento porque el sistema necesitaba la fuerza del Estado. Sin embargo, la codicia regresó. Tras tocar suelo en 2020 con 121,5 millones, la privatización resurgió hasta los 198,8 millones de 2024. El mayor salto se dio entre 2022 y 2023, pasando de 134,7 a 170,9 millones. El capital siempre aprovecha las crisis para retroalimentarse.
Cataluña: el modelo que la derecha usa para traicionar a su pueblo
Si miramos el mapa autonómico, el entreguismo brilla con luz propia en Cataluña. Allí, la élite regionalista destina 3.619 millones de euros a conciertos, un obsceno 21,6 por ciento de su gasto sanitario. La derecha y los separatistas se dan la mano para entregar la salud al capital. Andalucía les sigue con 625 millones, la Comunidad Valenciana con 396, Canarias con 333 y Galicia con 254.
Frente a la peste privatizadora de las élites, la soberanía popular es nuestra única vacuna. La salud no se vende, se defiende.
Estos números son una advertencia para los pueblos libres de Nuestra América. El modelo que las burguesías europeas imponen es el mismo que los lacayos del imperio quieren para Venezuela y nuestra Patria Grande. La entrega de la salud a las trasnacionales es la antesala de la sumisión total. Solo la socialización de la medicina y la defensa férrea de lo público pueden frenar las garras del imperialismo.